03 mayo 2011

Los días de la vida

Pasa el tiempo, corre, vuela.

Triste es que  los días escapen y nada pase.

A veces el miedo a la vida nos impide vivir.

... Pero no es es el miedo. Es la cobardía.

...Que la vida esta hecha de miedos y tonto el que no los tenga. Que tonto y no valiente es aquel que carece de miedos. Pero...

Hay miedos cuerdos y miedos locos. Gente que tiene miedos pero no se detienen. Y, gentes que más que tener miedo es el miedo el que les tiene a ellos.

27 abril 2011

Portugal

Portugal es un país al que tengo poco más o menos aun tiro de piedra de donde vivo y aun así apenas lo conozco. Pero los cinco días que viví allí se me han quedado dentro para siempre. 

Las empinadas cuestas de Coimbra, las arenas de Plaia da Tocha...
Esa ciudad y esa playa me acompañaran ya siempre de un modo que ningún otro lugar puede hacer. Pero sobre todo el modo en que me sentía entre aquella gente, lejos de malos recuerdos.

Volví de allí enamorado de Portugal, eso es verdad, pero ello nada tiene que ver con la decisión que tomé meses después. Mudarme a vivir allí.

Fue otra la causa.

Busque trabajo para mantenerme allí, en Follas Novas me recomendaron unos libros y cedes para aprender el portugués y cada día, cada semana, cada mes que fue pasando me fui cada vez más haciendo a la idea de irme. Tenía una razón que me llevo a marcarme un objetivo y plan para alcanzar ese objetivo. Pero todo era falso.

Es lo que tiene de malo vivir desinformado. Y, yo lo estaba totalmente. El objetivo era inalcanzable y todo mi plan se asentaba sobre la nada.

Pudo ser peor.

Una noche como esta. Estando sentado en la mesa de una cafetería, con la pipa y tomando no me acuerdo que, pero esperando sucedio lo que no esperaba. Ahora al recordar aquella noche me parece incomprensible que me lo tomara con tanta calma, no lo entiendo. Quizá solo sea que antes que en esa noche paso en otras mil y que aunque no esperara, minutos antes, que volviera a pasar, cuando paso fue como si simplemente nada pasara, nada salvo que por fin comprendí que si a esas alturas nada pasaba es que ya nada pasaría. Todo vaso tiene su medida, incluso uno en que pudiéramos meter el Atlántico entero llega un momento, en que gota a gota, termina desbordando sin necesitar para ello nada mas que otra gota más. Una gota pequeña termina desbordando un vaso que mil antes no pudieron. Y, supongo que el vaso estaba muy lleno. Mucho y desbordo.

Esa noche desperté de un largo sueño, allí sentado. Me levante, pague, me fui. 

Y, cuando llego aquel 23 de mayo no hice la llamada que tantos meses llevaba esperando y preparándome para hacer. Y, fue mejor. No había motivos para irme a Portugal, en realidad no los había habido nunca y ahora, por fin, lo sabía.

25 abril 2011

25 de abril

Aquella mañana, como de costumbre, la mujer despertó, se preparo y salio a la calle. Era una mañana más en la que salía a trabajar.

Por el camino se fue cruzando con soldados, pero no le dio importancia. A la puerta del establecimiento en el que ella trabajaba, un soldado le pidió un pitillo, ella no tenía y en su lugar le ofreció un clavel; otros soldados lo vieron y cada uno quiso su clavel. La gente eso ya lo ha olvidado, que todo comenzó con un pitillo, creo yo. Es natural. Ese día era el 25 de abril de 1974 y el país en el que eso sucedió es Portugal.

Aquella madrugada, a las 0:25 horas, una emisora de radio transmitió Grândola, Vila Morena, una canción de José Afonso. Esa era la contraseña que confirmaba el inicio del levantamiento militar contra la dictadura  salalzarista que imperaba en Portugal desde hacia 48 años.     



Sea como sea, ese día el ejercito salio a la calle para terminar con una dictadura, no para imponerla. Y, un pueblo pese a los continuos llamamientos por radio, por su seguridad, para que se quedaran en casa, por parte de los propios dirigentes del levantamiento, opto por salir a esa calle y unirse a los soldados.


" Uno de los hitos de aquellas concentraciones fue la marcha de las flores en Lisboa, caracterizada por una multitud pertrechada de claveles, la flor de temporada, siendo que en su ruta hacia los puntos claves de Lisboa unos soldados pidieron claveles en el puesto callejero de una florista, para colocarlos en sus fusiles, como símbolo que deseaban evitar disparar sus armas. Ese es el origen del nombre dado a esta revolución"


Por eso O 25 de Abril, como le llaman en Portugal, puede ser fiesta en todo el país. Pero debería ser fiesta en todas partes y para todos; ya que ese día, unos pocos, que no eran tan pocos, dieron una lección a toda la humanidad.


Hoy lo pienso celebrar como lo que es, un día de fiesta. Que ademas hace mucho ya, demasiado, que no sé lo que es eso.



04 abril 2011

El problema

No, que va, el problema no son los malvados. Por no ser ni los que les aplauden y ríen son el problema.

El problema son todos esos que ven y corren a mirar para otro lado.

(¡Jo, pero que de grima siente uno a veces!)

12 marzo 2011

De mascaras y carnavales

Los carnavales se van  del mismo modo que llegaron, dejando paso a los siguientes que se acercan. Sin que nada cambie. Siguen siendo esas fechas, puñado de días, en los que sobre las mascara que llevamos puesta todo el año nos ponemos una nueva.



Me los he pasado escondido. Oculto de todo ese histérico esconderse tras mascaras que nos liberan no de los demás, como piensan algunos, si no de nuestro miedo a los demás, que es diferente.

Vivir en sociedad es vivir entre mascaras, siendo mascara. Sin atreverse a dejar que vean quien eres, sin que los demás te permitan descubrir quienes son.

Vivir en sociedad es no osar desnudarse,  avergonzarse y correr a buscar hojas de vid con las que taparse el alma, no vaya ser que te  vean.

Vivir en sociedad es vivir encadenándose a mil mentiras. Encadenados a un permanente ir aparentando aquello que queremos que crean que somos, lo seamos o no.





Pero hay otra forma de vivir en sociedad, claro, eso por supuesto; pero de ello no te voy hablar pues sé que no me creerías.

18 febrero 2011

Solo soy un ignorante

Sucede que, hace un par de noches o poco más, una amiga me revelo que el hombre de 47 años que soy yo ahora es un ignorante.

Cierto, lo soy.

Cierto, también, que se muchas cosas y a veces hasta muchas más de las que pudiera parecer y pese a ello no sé nada.

Yo sé, por ejemplo, hablar de amor; de lo que es y lo que no es el amor. De eso, cierto, sé mucho; o eso creo.

Pero lo que yo nunca supe fue dejar que el amor hablara. Dar rienda suelta a sus alas y que fuera suya y no mía mi boca.

... Esa amiga mía me lo revelo; sin querer o queriendo, que eso ya no lo sé. Pero lo olvidé, quise olvidar y olvide; lo que ella me revelo lo relegue a las pocas horas a lo más profundo de mi subconsciente y allí enterrado lo deje. Y, fue ya entonces como si nunca, jamás, nadie me lo hubiera revelado.

Más hoy, hace un momento, por azares de la vida, viendo, escuchando, una canción, un vídeo, buscando algo para alguien encontré algo...

Que no sé si le servirá. Pero ha servido para recordarme lo que había elegido olvidar. Que yo no sé pronunciar palabras de amor.

23 enero 2011

Nosotros, las marionetas...



La vida humana es la vida de un títere.

Somos esclavos de nuestras esperanzas.

Ellas son los hilos que mueven nuestras vidas.

Y, cuando esos hilos se rompen...

... Simplemente seguimos siendo la misma marioneta que siempre hemos sido; solo que ahora inerte, sola y olvidada.

 Entera y aun así rota.

18 enero 2011

Gracias

Gracias. 

Necesito dártelas.

Veras...

Tu mera existencia me ha dado un motivo para vivir.

Yo era alguien que perdió todas sus batallas y todas sus guerras; pero eso no es nada que importe. Lo importante es que me quede sin nada que ganar en la vida. Miraba hacia delante y nada veía. Solo más tiempo vació esperándome para nada.

Y, de repente me volví un hombre viejo; pues la diferencia entre los viejos y los jóvenes no es la edad si no otra mas sencilla pero también más cruel y esa es que a los viejos ya solo nos quedan los recuerdos, buenos o malos más solo recuerdos.

Y, yo ya solo tenía eso; recuerdos.

Así he vivido mis dos últimos años. Recordando sin más. Hasta que supe de ti.

Me has cambiado la vida sin necesidad de otra cosa que ser quien eres y como eres. Me parecías un sueño. Me prometí despertar, mejor dicho me negué a soñar; pero seguí soñando, claro. Hoy es cuando he despertado, sin querer.

Y, debo admitir que no eres un sueño. Eres mucho más.

... Carne, hueso, sangre. Vida.

Aliento.

He despertado, sí, por que hoy sé que aunque mañana tú y yo nos sentáramos en la misma mesa y nadie mas hubiera allí no estaríamos aun así solos. Ni lo estaríamos paseando por la playa más solitaria del mundo, ni...

Sé que amas a otro. Otro que lo llevas dentro y te acompaña siempre en lo que sientes por él.

Me parece bien. Me parece hermoso.

Sé que no le harás daño y que por instinto tuyo le seras fiel en todas las facetas de la vida, pues así es como has nacido y eres. Y, por supuesto es como quiero que seas.

Por fortuna de todo esto nada sabes o yo me encontraría, por ello, en una situación un tanto incomoda. Lo digo, cuento, aquí por que no hay modo de que sospeches que lo digo por ti y de esa forma pese a todo te lo digo. Y, es que pese a que no he llegado realmente a enamorarme de ti...

Yo sospecho que en realidad ya lo estoy, aunque tan solo sea por lo mucho que necesito recordarme a mi mismo, a diario, que no lo estoy. Y, la necesidad que siento de que ese hombre te ame, por el mero hecho de que lo amas tú, del modo en que yo quisiera poderte amar y nunca podre.

Gracias por todo ello. Gracias por existir y ser como eres.


Por demostrarme que pese a todo no soy un viejo y que aunque ya no quiero soñar sueño.


03 enero 2011

Sin mis palabras (II)

Parte 1




Parte 2



31 diciembre 2010

La humanidad, toda, es geminis

Hace muchos años, tantos que ya no recuerdo bien si fue una tarde, una mañana o una noche...

Ella estaba sentada, junto con unos amigos en torno a una mesa. En aquella cafetería también, en esos momentos, estaba yo; sentado, en otra mesa no muy lejana a la suya.

Ella ese día estaba feliz, radiante de alegría e ilusión.

Hablaba.

Hasta mi llegaron algunas de sus palabras, otras no pero si las suficientes esa vez como para poder comprender lo que decía.

Da la casualidad de que ella es géminis. Por eso decía lo que estaba diciendo de la forma en que lo decía.

Según ella...

Como géminis no podía evitar que su personalidad tuviera dos caras. "La gemilita buena y la gemilita mala", las llamo.



Decía ella que si hasta esos momentos su vida la había venido rigiendo la gemilita mala, a partir de ya iba ser la la gemilita buena la que llevara las riendas.

Yo creí entender de que hablaba. Ha hecho en su vida cosas que nunca se debieron hacer y dejado de hacer otras que jamás se debieron dejar de hacer. Pero no voy contar su historia pues no me pertenece y quizá, en realidad, ni la conozca. Quizá yo este equivocado y no ha hecho lo que yo creo que ha hecho ni dejado de hacer lo que me parece que no ha hecho. Ojalá que yo este equivocado.

Pero...

Me equivoque yo o no, hay algo en lo que ella estaba equivocada aquel día. No existe ninguna gemilita mala.

Siempre me ha dejado perplejo la gente que cree que los defectos son defectos y virtudes las virtudes.

No creo en los defectos; no creo en las virtudes. Creo solo en las capacidades; a veces las tenemos y a veces no pero siempre es bueno que las tengamos. A veces las sabemos usar, otras no; y, eso es todo.

Pero las capacidades siempre son buenas. Al igual que lo es la fuerza en vez de la debilidad. El problema real es cuando no sabemos usar nuestras fuerzas y capacidades. Y, eso nos pasa a todos y no solo a los geminis. Que yo soy leo, por ejemplo, pero puedo dar fe de que eso también me ocurre y hasta el día de hoy no he conocido ser humano alguno al que no le pase.

Por malas experiencias pasadas, que me han dejado marcas en el alma, yo no voy un día como ese a levantarme de mi mesa y acercarme a la suya y decir "hola, veras, en realidad y a mi parecer lo que has dicho no es del todo acertado pues... bla, bla, bla y requetebla"

No, que va, yo no haré eso. De hecho no lo hice. Pero siempre me ha quedado la amargura de no haber osado levantarme, acercarme a ella y sus amigos y decirle...

Lo que no ose decir.

Qué no hay nada malo en ella. Qué esos dos aspectos de su personalidad son buenos y positivos. Qué sucede simplemente que aún no ha aprendido a usarlos. Que al igual que una virtud es una capacidad humana bien usada en el momento y lugar oportunos, son los defectos lo mismo, esas mismas capacidades pero simplemente usadas en un momento y lugar inoportunos. Pero en ambos casos las capacidades son las mismas, en un caso actuando de modo virtuoso en otro defectuoso. Pero siempre las mismas.

Yo y su gemelita mala, que conste nos llevamos fatal. Pero eso no significa que sea mala ni yo bueno. Es solo que cuando la gemelita buena más debe brillar con frecuencia se asusta y entonces viene corriendo la gemelita que no parece buena a reemplazar a la que tanto se asusto. Pero en realidad la gemelita mala esta más asustada que la buena y dado que a veces el miedo es muy mal consejero va ella y la lía parda.

En realidad, sospecho, lo único que la gemelita mala intenta es proteger a la buena. Lo que sucede es que aún no lo sabe hacer bien, mejor dicho lo hace fatal y al final me la acabo cruzando, por azar, en la calle; me la encuentro cabizbaja, herida y asustada.

...Y entonces, yo me alejo; asustado, herido, cabizbajo.

Asustado por si la herí o la hiero. Herido pues herido estoy. Cabizbajo por ser así como vivimos los vencidos.

23 diciembre 2010

La zorra y las uvas

Hay una fabula que me contaron siendo niño y que, desde que la conseguí comprender, siempre me ha parecido especialmente ilustrativa de como son los seres humanos. Me llevo años lograr eso.

Os dejo un enlace para ir a una pagina que nos ofrece una versión moderna de esa fabula. Es la historia de la zorra y las uvas, originalmente de Esopo y por lo tanto con unos 2600 años de antigüedad.

Es sencilla, una zorra intenta comerse unas uvas, salta para poder alcanzarlas pero fracasa y tras darse por vencida afirma que las uvas estan verdes y por lo tanto no las quiere. La moraleja mas habitual que de ello se saca (de las muchas posibles) es que no debemos culpar a otros de nuestros fracasos.

Bien, admito que los seres humanos somos los animales más inteligentes que existen sobre el planeta que habitamos; pero desde luego no somos amigos de hacer uso "inteligente" de la inteligencia; preferimos, con frecuencia, autoengañarnos.

Pero...

Pienso una cosa...

Que con frecuencia es cierto que las uvas están verdes, por muy maduras que de lejos parecieran y que es precisamente al tratar de alcanzarlas que se descubre lo verdes que están. Que entonces se logre o no alcanzar esas uvas da igual; lo que importa es que no son las uvas que buscamos, persistir en vanos intentos por alcanzarlas o quedarse llorando por no poder llegar hasta ellas, todo eso, son formas de perder nuestro tiempo (tiempo que como todo "tiempo vivo" es limitado)...

Yo creo en la zorra. Que otros se burlen de ella; yo no lo hare. Ella solo quiere comerse unas uvas no "desesperarse" por que unas uvas verdes no se dejan alcanzar. Al fin y al cabo "uva que no se deja comer, es cualquier cosa menos uva madura" y el tiempo que podrías invertir en encontrar un buen racimo maduro y accesible con el que desayunar, mejor, no lo perdamos intentando una y otra vez alcanzar unas uvas que por estar demasiado altas, lejanas, huidizas, reticentes, insensibles y "mirando pa otro lao" siempre serán y estarán verdes.

Mejor ser una zorra lista que un humano tonto.

De hecho si te fijas en la zorra del video...




La zorra trata de alcanzar unas uvas y no lo consigue, cierto; pero aun lo es más que esas uvas están verdes. Y, bien verdes. Lastima que la pobre no se diera de cuenta antes y es que hay esfuerzos que no valen la pena; lagrimas y sacrificios que no sirven de nada. Un tiempo valioso que es mejor no malgastar buscando donde no hay. Simplemente ocurre que a veces las uvas maduras existen, claro, pero están en otra parte.

Autocensura

Autocensura. Yo siempre imagine que esa palabra solo la conocería por el diccionario. Que jamás sabría de verdad lo que significa. Pero hace semanas que vivo paralizado por ella.