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10 noviembre 2011

23 octubre 2011

Parece que el mundo se mueve...




Desde luego para mi sorpresa, ya que yo era de los que, hace tan solo unos meses, pensaba que me moriría sin ver nada parecido. Pero parece ser que sí, que el mundo se mueve :-)

06 octubre 2011

Steve Jobs, una cita

El mundo de nuestros días cambia muy deprisa. Pese a que los seres humanos seguimos siendo los mismo de siempre.

Una prueba de ello es que hoy, mientras comía, me llego la noticia de la muerte de Steve Jobs. 



Lo primero que hice fue preguntarme quién era ese hombre.

Y, es que por el nombre no le reconocí.

Pero al pasearme por uno de los foros de Internet que frecuento me encontré con que una de las foreras lo citaba y en especial una de esas citas me ha parecido oportuna  dejarla también aquí.

" Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición"

D.E.P.

01 octubre 2011

Comentario personal

Eran tres los vídeos que había seleccionado para tratar de transmitir determinado contenido. Y, pensaba incluirlos poco a poco en el blog, pero no muy distanciados. Hasta pensé en incluirlos en una sola entrada, aunque finalmente deseche esa idea.

Acabo de incluir el segundo. Y, contrariamente a lo que venía haciendo lo comentare un poco. 

El vídeo es un fragmento de la película V de Vendetta, no la he visto. Tampoco me apetecía. No esperaba nada de lo que me dijeron que era su guión.

Pero, por razones que no vienen al caso, en los últimos meses he una y otra vez visto muchos de sus fragmentos. Y, no dudo que Harry Guerrin tenia razón cuando dijo en la RTE (Radio Televisión de Irlanda) "se convertirá en una película de culto cuya reputación solo será incrementada con el tiempo". Lo hará por como cuenta lo que cuenta y cuando lo cuenta y a quien se lo cuenta.  Quizá algún día hable sobre ello, pero antes debería ver la película entera, de principio a fin y eso es algo que sigo sin tener ganas de hacer pues hay demasiadas cosas en esa película que me recuerdan el mundo en que nací.

Recuerdos que no me son gratos. Recuerdos que me hurgan en una herida abierta y que aun no estoy preparado para avivar.


Pero olvidar es peligroso.  

Esa escena que os dejo en la anterior entrada, no la conocía, la busque a propósito, seguro de que probablemente en esa película aparecería algo que me sirviera para transmitir lo que buscaba decir.

Me la han calificado de melancólica, triste y por lo tanto inoportuna.

Es melancólica y triste pero no inoportuna. Al contrario, es de lo más oportuna. Dice lo que debe ser dicho. Mucho más incluso de lo que yo buscaba. Y, sobre ello podría escribirse todo un libro y aun así apenas se habría empezado a decir nada.

"Nuestra integridad vale tan poco, pero es todo cuanto realmente tenemos, es el último centímetro que nos queda de nosotros, si salvaguardamos ese centímetro, somos libres...Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible, pero durante tres años recibí rosas y no tuve que arrodillarme ante nadie....Moriré aquí. Cada centímetro de mi perecerá, cada centímetro, salvo uno. Un centímetro, algo pequeño y frágil y lo único que merece la pena conservar en el mundo, nunca debemos perderlo o entregarlo, nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.´Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar, espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren, pero lo que espero por encima de todo, es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que aunque no te conozca y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero"

                                                                                                                                           
...Pero cuando se quiere comprender pocas palabras hacen falta
                                                                                                                                   

sin mis palabras (VIII)




"Nuestra integridad vale tan poco, pero es todo cuanto realmente tenemos, es el último centímetro que nos queda de nosotros, si salvaguardamos ese centímetro, somos libres...Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible, pero durante tres años recibí rosas y no tuve que arrodillarme ante nadie....Moriré aquí. Cada centímetro de mi perecerá, cada centímetro, salvo uno. Un centímetro, algo pequeño y frágil y lo único que merece la pena conservar en el mundo, nunca debemos perderlo o entregarlo, nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.´Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar, espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren, pero lo que espero por encima de todo, es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que aunque no te conozca y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero"                                                                                                                                                                                                                              
                                                                                                 

28 septiembre 2011

CON MIS PALABRAS

Mi pagina en Facebook es muy tranquila. Pueden pasar semanas sin que en ella suceda nada. Pero la noche pasada, en tan solo dos horas, en su muro aparecieron más comentarios que, los que ha tenido, en todo el resto del par de años que tiene de vida.

Los genero el vídeo que colgué en la entrada anterior.  

No me hacía ninguna falta colgar ese vídeo en Facebook, pero normalmente lo que dejo en el blog también lo pongo en el muro de Facebook y me pudo la inercia.

En cambio sí me hacía falta y mucha colgar ese vídeo en el blog.

Me hacía falta por una razón, el blog hace mucho que debió ser cerrado pues ya ha cumplido su función inicial; que era la de aprender a hacer un blog. Pero no lo he podido cerrar, por otra razón que me obligo a seguir manteniendolo abierto.

Ya sé que hay gente que considera que la vida es algo simple que debe ser vivida de un modo simple. Y, que tienen la suficiente suerte para que no sé le complique. Yo no soy una de esas personas.

Pero me parece que incluso esa gente puede comprender o debiera que la vida pese a todo no siempre es simple.

Yo no soy libre para decir a quien quiera lo que quiera. Envidio a la gente que tiene esa libertad, pero no me encuentro entre ellos.

A veces, con frecuencia, siento una inmensa necesidad de decir algo que no se me permite decir. Si pese a ello intento decir eso me expongo a que la persona a quien se lo quiero decir se sienta ofendida y reaccione violentamente, con una violencia quizá no física pero violencia al fin y al cabo y, que desde mi punto de vista, puede llegar a ser incluso peor a  la física.

La madre de un heroinómano puede entenderme. Los que consideren que la vida es simple, y simples debemos ser nosotros, no espero que puedan. Me dirán, en el mejor de los casos, que ante una persona que me coloca en esa situación "mi obligación" es no querer decirle nada. Despreocuparme, olvidarme y por supuesto callar.

Pero la vida no siempre es simple.

Por eso he aprendido a ver el blog como una forma de decir cosas que de otra forma no podría. Por eso, pese a que me duele el blog y me hiere, lo mantengo vivo.

Me duele y hiere tener que escribir estas palabras. Como se lo dolería a la madre de un heroinómano, que pese a no querer no le quedara otra que mantener vivo un blog, en el que ocasionalmente poder subir aquellas cosas que a ella le parecieran que le podrían ayudar al hijo pero que el hijo no le dejara decir, directamente, a él; cosas que ella subiría con la esperanza de que el hijo alguna vez se pasará por el blog, las pudiera ver, escuchar, leer; se fijara. Pero sin saber, nunca, si el hijo las lee o no, las oye o  no las ve.

Son solo cosas dejadas al viento, por si al viento se le quisiera escuchar y a sabiendas de que a uno mismo no.

En realidad, a poco que uno se esfuerce en ello, me parece que cualquiera que tenga un hijo me podría entender.

No me duele que se me diga, como se me dijo, que ese vídeo es "una puta mierda, un truño, una bazofia y una porquería" entre otras cosas. Eso me da igual. El vídeo habla del perdón de un modo que es útil para mis fines; habla de la amistad y habla de ser consecuente con los propios sentimientos en vez de  crear paranoyas por tonterías y de no dejar que el orgullo nos impida ser libres.

No es un vídeo que diga claramente lo que quiero decir. No ha sido enmarcado dentro de una historia que delate lo que busco transmitir, ni a quién, ni por que; por lo que me parece que no resulta invasivo para el orgullo de nadie. La persona para la cual lo dejé en el blog no puede saber que lo puse para ella, por lo tanto tiene un motivo menos para sentirse ofendida. Aunque lo vea, no se ofenderá. Puede incluso ver en el vídeo algo totalmente distinto a lo que quiero que vea; incluso opuesto. Pero lo que quiero que vea es parte real del vídeo y eso me ofrece una posibilidad, pequeñisima pero real, de que llegue a quién quiero que llegue. Eso es lo que me importa. 

No es la primera vez que lo hago; ni será la última.

Tampoco significa eso que lo haga siempre, necesariamente, por la misma persona. Ni que los motivos que me llevan a ello en cada ocasión sean exactamente los mismos.

27 septiembre 2011

15 septiembre 2011

Una mirada a la humanidad

Acabo de encontrar en un blog una entrada que me ha afectado de un modo inesperado.

Conozco ese blog desde hace unos dos años. Me lo encontraba ocasionalmente al buscar perfiles de gente interesada en filosofía. Y, desde siempre me ha gustado; os lo recomiendo. Pero nunca le había hecho demasiado caso.

Hasta esta vez.

En alguna ocasión, recuerdo haber hablado sobre su autora con Agustín, un compañero de cafés y cervezas y más bien de conversaciones que tengo. El ya lo habrá olvidado, seguro. Pero, le decía  que un blog como ese no lo escribe cualquiera y que eso, dada la edad de la autora, solo podía deberse a dos cosas; al merito de ella por un lado y al del entorno de ella por otro. Nadie por muy dotado que sea puede alcanzar tal madurez a la edad de 17 años, que fue cuando lo comenzo (si no recuerdo mal) salvo si se encuentra en un entorno propicio para formarse y madurar. O eso pienso.

Hoy al ver su perfil, en una de mis búsquedas, aproveche y volví a entrar en su blog y no sé si es que la memoria me falla o que ha retocado el diseño de su blog para que sin cambiar gran cosa hacer que los enlaces pierdan color y apenas se lean. El caso es que andaba yo usmeando entre sus entradas cuando vi la que me hace escribir ahora, la que me hizo dejar allí un comentario; la que me hace querer escribir y aun a sabiendas de que es lo que quiero decir no saber encontrar las palabras para ello.

Podréis encontrar ese texto aquí


26 mayo 2011

Para una "requetepeina"

Por casualidad y buscando un vídeo he terminado dando con este otro. Y, de estar de lo más serio, dándole vueltas y más vueltas a como podrían decirse ciertas cosas sin arriesgarse a que resultaran inoportunas, he pasado primero a sonreír y luego a reírme. Ni idea de donde sale realmente ese vídeo, no me importa; lo único que cuenta es que dice lo que yo quería decir y sin herir a nadie. Por lo tanto aprovecho y lo dejo aquí.



(¡Lastima que yo no sepa hablar de ese modo!)

:-)

03 enero 2011

Sin mis palabras (II)

Parte 1




Parte 2



21 julio 2010