19 octubre 2009

Si la muerte fuera un buen vaso de vino

...seria tontería desperdiciar el último trago llorando.

8 comentarios:

rblanco dijo...

Mejor que no lo sea, porque habría muchos más muertos todavía.

Saludos
Sofi

Manuela Freitas dijo...

Uma boa perspectiva para a morte, já que ela é inevitável...
Excelente blog, inteligente e sensível...
Saudações,
Manuela

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

Mejor, beberse el baso sorbo a sorbo disfrutándolo hasta el final. Y ya, ebrio de éxtasis, simplemente cerrar los ojos para siempre.

Un abrazo.

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

Perdón, "vaso" con "V" :)

Manuel Miraflores dijo...

Sofi: La metáfora no es muy buena, pues el vino

suele volar mucho más de prisa que la vida y

además tras un vaso de vino siempre hay la

esperanza de que en la botella quede otro poco.

y, pese a ello no encontré mejor forma de

expresarlo. Pero seguiré buscando; eso, siempre.

Manuel Miraflores dijo...

Manuela:

¡Portugal!

Hace tan solo unos pocos años...

(Pero parece que fue en otra vida)

... Creí que pronto también yo me iría vivir a

Portugal, lo quería hacer y comencé a prepararme

para ello...

Luego todo cambio. Fue solo un sueño más que

llego, me sonrío y se me fue.

Ahora el material que compre para estudiar

portugués y aprender un nuevo oficio duerme en

alguna parte de la casa, triste ceniza de un

sueño...

Seguro que ya lo sabes pero eres muy afortunada

de poder vivir en Portugal. Mucho

Manuel Miraflores dijo...

José: ES "curioso" o al menos me lo resulta. La entrada es originalmente un comentario que deje en el blog de Vanetai y allí quedo mi "baso" tambien con "b".

En cuanto a las artes marciales... no fueron mi vía y sin embargo pese a tener más de mendigo que de samurai esa es una de las vias por las que siento especial "cariño".

JUAN ANTONIO dijo...

Si la muerte fuese un buen vaso de vino, yo apuraría ese vaso hasta la última gota, mientras en mi cabeza empezarían a sonar (y no por efecto del vino) aquellos versos de Paul Celán que tanto me gustan:

Soles filiformes
sobre el yermo gris negruzco.
Un pensamiento,
alto como un árbol,
pulsa el lucisón: aún hay
cantos que cantar más allá
de los hombres.