27 diciembre 2009

Cosas de la vida


Hay ahora mismo alguien, probablemente durmiendo, que no hace mucho lanzo un ataque, vía Internet, contra otra persona que a su vez seguramente se encuentre durmiendo.

A la vez, hay otra persona que no puede dormir; pero que ya quisiera, os lo aseguro. Esa otra persona quiere neutralizar ese ataque y no le queda más remedio que esperar. Solo dentro de una hora y tres cuartos, minuto arriba o abajo, tendrá reunidos los recursos necesarios para neutralizar ese ataque del modo más optimo que las circunstancias permiten. Por lo tanto no puede dormir, no sea, dado el sueño atrasado que lleva en el cuerpo, que el despertador no le despierte. Y, para ayudarse a soportar el incomodo, por lento, paso de los segundos y minutos... intenta ponerse un poco al día en ese mundillo blogger en el que a veces se mueve y que tanto tiempo llevaba descuidando y es que es bien cierto que aquel que mucho abarca poco aprieta.

… Y, lo más curioso es que ninguna de las tres personas nos conocemos entre nosotros y pese a ello una de ellas es ya amiga mía.

… Y, aun más curioso le puede resultar a más de uno el que tres adultos se dediquen a jugar, vía Internet, al arte de la guerra con su mira que te pillo y je, je, pero que risas ,que te acabo de robar tres peras, una manzana y un trocito de gajo de naranja.

25 diciembre 2009

25 DE DICIEMBRE


 


 Hoy, como cada año, celebramos su nacimiento. Mitra. El aliado, el amigo.

09 diciembre 2009

Cuando me llegue la muerte







“Cuando yo muera en alguna parte nacerá un niño,el sol seguirá saliendo, la hierba seguirá creciendo y el arroyo fluyendo” o algo parecido decía una canción o un poema que ya no recuerdo.


No me preocupa la muerte, me preocupa la vida.


No creo en la muerte, la verdad.


La muerte es un mito. Fruto de la vanidad.


Cuando yo muera, no me lloréis. En lugar de ello fijarse, pues ese es un excelente momento para fijarse, en lo que de verdad importa.


Fijaros y comprenderéis que es mucho lo que hay que celebrar, tanto que no vale la pena perder el tiempo en lloros.


Celebrar un nacimiento; que mis ojos vieron la luz del Sol.


Que hubo alguien que me cuido; cambio los pañales y me amamanto. Que el frío no me mato, ni el hambre ni la sed.


Que me encontré días y gentes. Que hubo días que me abrazaron, gente que me abrazo.


Que conozco la noche y sus estrellas. La luz de la luna. Que he vivido el calor del verano, las lluvias del invierno; besado la brisa en primavera. Que me he bañado en las luces del otoño.


Que llevo conmigo, siempre, a todas horas y a donde vaya, todo aquello que he vivido en la soledad de mi vida y en la compañía de infinitas otras vidas, que parecen ajenas, pero entraron en la mía del mismo modo que a veces dejaron a la mía entrar en la suya.


Somos huellas que dejamos al vivir, en vidas que nos viven desde sus propias vidas.


Huellas que no mueren, son como esas hondas que en la serena faz de un lago despiertan la piedrecilla arrojada por la mano de un niño. Ondas que se expanden en busca de un mayor diámetro, aun cuando para ello tengan que perder intensidad hasta volverse invisibles a nuestros ojos ciegos.


Ondas que van saltando de ser humano en ser humano. Alcanzando a uno y a través suyo a otro y entonces a otro más y...


Gentes que jamás supieron que existo, gentes de cuya existencia no tengo noticia siguen vivos, hoy, en la huella que han dejado, directamente o a través de otros, en las personas que conozco y que directamente conviven conmigo haciendo posible que mi vida sea la que es y valga lo que vale.


Vivimos en el recuerdo de aquellos que nos recuerdan, es cierto. Pero aun vivimos más en la huella que les dejamos en sus vidas, que pasan a formar parte de la suya y por lo tanto de sus propias huellas. Incluso cuando ya nadie ni nada nos recuerde seguiremos vivos, en la vida de los vivos.
… Por eso nadie muere jamás. No al menos del todo. No hay forma.


La muerte no es más que ese momento en el que la tarea de recibir y dar termina. Ese momento a partir del cual las huellas que hemos dejado son todas las huellas que fuimos capaces de dejar. Y, ya nada las puede borrar.


Somos el fruto de infinitas vidas ajenas y no solo de la nuestra; pero por ello mismo, esas vidas, no pueden ser nunca del todo ajenas. Lo mismo les pasa y pasara ya a infinitas vidas ajenas, que son en parte fruto de la nuestra.


Cada vida es un eslabón de infinitas dimensiones en la cadena infinita de la vida.


Por eso...


Cuando muera, no hagáis el tonto. Y...


¡En vez de llorar mi muerte, celebrad mi vida y la vuestra!



05 diciembre 2009

En la noche




... Es inútil, pero sigo corriendo.

Dime amor...



                                                  
  ¿A donde vas al morir los sueños?

El miedo y el dolor

Ambos funcionan igual




Dejalos que te atraviesen y se irán; dejando tras ellos solo un vago recuerdo, un aroma y poco más.


No te resistas y no sabrán quedarse

A veces las palabras mienten digan lo que digan







Mala vida...




...Es la de un mensaje en una botella, destinada a no llegar.

¿Qué hago yo tendiendo puentes... donde solo hay abismos?




P.D.: Sé que le cuentas cosas y que no sabes que no me las dice.

04 diciembre 2009

Con Sofi me ha llegado la Navidad

Los ocultos motivos que me convierten las Navidades en algo especialmente "significativo" no los puedo contar, pero desde luego no son los habituales...

Hace de ello muchos años, en esas fechas, sin jugar, me toco la gran lotería de mi vida. Entonces no lo supe valorar y lo perdí. Pero desde entonces cada Navidad vuelvo a soñar...

Hasta que los reyes magos me despiertan con carbón.

Y, lo admito, estoy usando metáforas, pero no es solo metáfora.

Sofi del Al Este Epem me ha ofrecido un "regalo navideño", la participación en un decimo de lotería y ahora copio y pego...

"Carlos, del blog ALAS DE PLOMO, regala un décimo de lotería para el sorteo de Navidad a celebrar en Madrid el 22 de diciembre de 2009.


                                                                                 

El décimo se reparte entre los blogueros y blogueras que cumplan las  normas siguientes:

-Publicar un artículo haciendo referencia a esta iniciativa de Carlos, enlazando el artículo original,
Regalamos Lotería de Navidad 2009

-Proponer al menos 5 blogs para participar de este regalo, ya que como bien dice Carlos, se trata de compartir suerte e ilusión con nuestras y nuestros amigos blogueros.

-Incluir los blogs que hemos elegido y debidamente enlazados en nuestro blog

-Escribir un comentario en el artículo publicado y enlazado al artículo publicado

Al escribir el comentario al artículo, en el blog de Carlos, éste nos confirmará el número de participación.

El plazo para participar y escribir el artículo finaliza a las 24:00 del día 20 de diciembre de 2009.

El décimo está depositado en la administración Z-13 Lotería, nº de teléfono 976 235 769 y sita en Gran Vía 36 de Zaragoza

Añadir que el sorteo es para blogs que estén funcionando antes de la fecha de publicación del artículo original.

Los premios son los que figuran en la imagen siguiente del décimo":




Los blogs elegidos  son los siguientes:

 Yo, samurai de Jóse Antonio

Artes marciales internas de Vanetai

A través del espejo de Alicia de Alicia

LIGHT de Manuela

Pa´lante del amigo Nes

25 noviembre 2009

Algo me sucede.




La música desapareció igual que si nunca hubiera existido. Fue un sábado por la noche, de un septiembre de hace tanto que ya ni sé. Puede que la causa sea que era música lo único que se oía cuando “aquello” paso, puede también que la causa sea otra; la música es vida y solo los muertos están a salvo de la muerte, puede que sea eso, mate la música para que la muerte no me encontrara.

No lo sé. Pero paso.

Y, fueron pasando los años.

Y, las décadas.

Y, de repente, en alguna parte, suena la música y vuelvo a poder escucharla. No la busco pero cada vez que la encuentro me alcanza. De nuevo la siento. Y, me pregunto que me sucede, de donde nace esto y a que viene.

Y, pienso que bien pudiera ser que sea en los blogs donde se encuentre la oculta razón de tal misterio. En esos blogs que sin permiso te llenan los oídos con ella mientras te cuentan cosas que lamen tus infectadas heridas y te permiten sentir por un momento que a pesar de todas las veces que has muerto aún sigues vivo.

… Es más, ahora incluso cuando oír la música no es forzoso... hago clic y la escucho. O, al menos lo hago a veces. Y, no sé si eso es bueno.



¿... Música ... !!!





 "El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos."

14 noviembre 2009

Del sabio, el falso sabio y una tontería

Una buena forma de diferenciar entre un sabio y un farsante es que cuando al sabio le llamas tonto sonríe (o,no) pero cuando se lo llamas al otro se ofende.

La sabiduría por ser sabia es siempre humilde. Pero esa, sospecho, no es la razón o cuando menos seguro que hay otra más. La de que hace falta ser tonto para darse por ofendido por una tontería como la de que te llamen tonto. Y al sabio no le da la gana ser tonto.

...Pero por desgracia, que algo no te ofenda no significa que no te duela. Y, a veces duele.

No siempre, claro.

05 noviembre 2009

Dudar





Dudar es una de las cosas que nos hacen humanos.


… Y, pese a ello, por naturaleza, lo que buscamos es dejar de dudar.





Debería avergonzarme.


Se supone que yo no hago esas cosas.

No soy amigo de usar golpes bajos y menos de los de esa clase, pero me pudo la impotencia.

...Todo comenzó de forma inesperada, le conozco de hace tanto que ya no sé cuanto, pero hablando él saco el tema, me contó y descubrí que ese hombre tiene realmente algo que contar. No algo ingenioso, bonito y divertido, que eso yo ya lo sabía. Tiene algo más y de lo que nunca me había hablado. Y, lo sabe contar, que es igual de importante o aún más. Y, ese algo es algo que hoy necesitamos que nos cuenten; pero de verdad y mucho. Y, no lo quiere contar.

Cree que no le escuchara nadie. Y, esa fe en la sordera ajena le lleva a encerarse en su silencio.

Y, yo luche contra esa fe suya. Me dedique a ello con ahínco y volveré a ello. Pero todos mis ataques para debilitar su fe fracasaban estrepitosamente. No lograba hacerle ni cosquillas. Y, todo era inútil y... nada.

Entonces, sucedió...

Le golpee. Bajo. Pero que muy bajo. Donde nadie tiene defensa. Le recordé que tiene una hija de pocos años y que el mundo en el que esa niña va vivir lo estamos construyendo ahora, nosotros, entre todos. Y, él incluido, mal que le pese. Un nuevo mundo que construimos a base de actos y omisiones. Y, le pregunte que clase de mundo quiere para su hija y los hijos de su hija.

El presente es la cuna del futuro, incluido el de su niña, tras hacerle recordar algo tan simple me fue fácil pedirle una sola cosa “dime ahora que te vas cruzar de brazos”.

P.D.: Y, lo admito, pienso que debería sentirme avergonzado por lo que hice, pero también es cierto que no me avergüenzo.



01 noviembre 2009

De la belleza




Hubo un tiempo en el que la mujer de la fotografía y yo eramos lo que ella llama “amigos de conversación” y alguien llamo “amigos de fin de semana”. Solo eso, pero paso el tiempo y sucedieron cosas y juntos las vivimos, hasta que llego el día en que descubrimos que lo que en realidad eramos, ya, es amigos, solo eso y sin entrecomillados.

...Y, os comprendo si pensáis que traigo esto a cuento aquí para presumir de amiga, lógico, natural. Yo podría pensar lo mismo. Pero no, ese no es el motivo. Sucede que hay algo que quiero decir.

Veréis:
A mi amiga, de niña, en el colegio, toda la clase se reía de ella por fea y le pedí permiso para contarlo aquí, con la esperanza, compartida por ambos, de que puede que algún día por el blog pase alguien y le sirva de algo.

Pero hay algo más que quiero decir y no le conté:

La verdadera belleza de esa mujer os aseguro que no se puede fotografiar, o no sería mi amiga.


P.D.:La fotografía la saque del blog de Patricia Esteiran, también amiga.



28 octubre 2009

De la libertad y el amor

Es curioso:

La libertad se gana, no se regala. En cambio el amor nos gana pero se regala.

Digo yo que dicho de esta forma suena...

...No sé como suena, pero no como quiero que suene.

...Pero sigo sin encontrar un modo mejor de decir lo que quiero decir.

Y, busco y rebusco las palabras y no hay modo!!!

19 octubre 2009

Si la muerte fuera un buen vaso de vino

...seria tontería desperdiciar el último trago llorando.

16 octubre 2009

Vivo en un mar de preguntas...


… Ahogándome en la falta de respuestas.


(Creo que va siendo hora de podar ciertas ramas del árbol, pues no conducen a nada e impiden que el Sol llegue a las raíces)

05 octubre 2009

Resulta curioso

Nada de lo que ahora escribo con los distintos editores de texto con los que cuento ( incluido el bloc de notas que era mi última esperanza) lo consigo copiar y pegar en blogger para crear una entrada. Ahora escribo directamente en Blogger y para nada se siente lo mismo.

La diferencia me recuerda a la que hay entre leer un libro cómodamente en casa y leer ese mismo libro en la sala de espera de una estación de tren.

¿Qué causa esa diferencia?

... Pues aún no lo tengo claro, pero escribir no es como leer. Es más personal, más privado.

Se me acabara pasando, cuando me acotumbre a que utilizando blogger sigo estando igual de solo en casa que leyendo o usando otro programa para escribir. Pero de momento, mientras escribo estas palabras siento que un "gran hermano" esta mirando por encima de mis hombros cada letra que escribo. Y, eso me paraliza un tanto las neuronas y a la vez me prueba que la afirmación de que los seres humanos somos seres racionales no es del todo cierta.

Somos mucho más que eso, pero tambien mucho menos.

30 septiembre 2009

Un consejo o dos

Antes de hacer una cosa, piénsala dos veces pues una sola no basta.

… Pero esta regla, por supuesto, tiene más de mil excepciones. Por ejemplo, en caso de encontrarte un camión que carga contra ti, en medio de una curva, ni lo pienses, salta. Y, luego ya lo pensaras.


15 septiembre 2009

Un ser sin nombre

De forma inesperada el ser llego una tarde a casa , yo estaba en el dormitorio y entre un mar de mujeres hablando le oí piar y seguir piando, pero continué con lo que estaba haciendo.

Una hora después, poco más o menos, termine lo que estaba haciendo y baje. Esperaba unos cuantos pollitos pero encontré algo diferente.

Un pato de pocos días.

Una prima nuestra lo acababa de traer, como regalo para mi sobrina.

Acostumbrado a vivir entre animales, los patos, sin embargo, me son desconocidos. Les tengo visto por supuesto, sobre todo en la infancia, hacer su vida en el río cercano, mas eso no es conocer un pato. Se necesita más.

Por primera vez en mi vida mire y realmente vi un pato. Es decir mire pero para saber que era lo que estaba mirando. Quise comprender.

No estaba preparado para lo que vi. Aún ahora no lo estoy de todo.

El pato, ese ser, esta vivo. Es consciente de sus necesidades y lucha por satisfacerlas y sin embargo es un ser pequeño e indefenso, fácil de aplastar y cuya vida no le pertenece. Depende del capricho ajeno. Busca ayuda, colaboración, clama por ella. Le observe de cerca y no se asusto, pero no le gusta que lo toque y pese a ello le encanta tenerme cerca. Sufre cuando nos pierde de vista. Y, a mi madre, por ello, le da pena. El pato la sigue a todas partes, a través de la huerta, se queda con ella, se le mete y queda entre los tobillos y solo entonces el ser sin nombre parece encontrar el hogar, la seguridad y cobijo en el mundo y ser feliz.

Ahora, en tan solo un mes ya ha crecido un montón, pero sigue siendo el mismo pato.

… Y, yo aún siento su mirada puesta en mi el primer día, la de un ser buscando un amigo en la vida.
Alguien con quien ser en la vida...

Su pupila de apariencia humana me hablaba de indefensión y yo me sentí reflejado en esos ojos suyos y conmigo a toda la humanidad. Me resultaba patente que ese ser deseaba vivir aún más que yo y que estaba luchando por encontrar su sitio en la vida de un modo que yo ya no sé hacer pues incluso con desesperación, de ser necesario, pero lucha y no sabe lo que es rendirse.

Es cierto que nuestro pato es un ignorante y que eso explica muchas cosas, pues los seres a los que les estaba pidiendo aceptación y refugio, aunque él lo ignore comen pato.

… Pero a este pato desde luego nadie se me lo va comer. Me ha hecho su amigo y es mi maestro.


12 septiembre 2009

El que sabe lo hace y el que no enseña

“Nada es realmente negro, ni blanco y es de bobos desperdiciar lo bueno por estar demasiado ocupados llorando lo malo.”

Lo acabo de soltar tal cual en un blog ajeno.

Me resulto de lo más fácil.

Y, sin embargo...

Hoy, ahora mismo, estoy tan ocupado llorando lo malo que no solo desaprovecho lo bueno, es que además lo hago imposible.

Por eso la vida que vivo parece hacer aguas por todas partes, no lo hace pero lo parece. Lloro lo imposible en vez de celebrar lo posible.

(¡Tengo una disculpa!, eso por supuesto...
… Siempre hay una disculpa a mano. Claro.
Pero, que la haya es precisamente lo que más me asusta).

29 agosto 2009

Del arte de ser feliz sin pedir nada a cambio


Creo que la humanidad se divide en dos clases de personas.

La de aquellos que comprenden el titulo de esta entrada y saben que ya no hace falta decir nada más. Y, la de aquellos otros, yo por ejemplo, que pueda que seamos capaces con la cabeza de leer y entender lo que dice el titulo pero que nuestro corazón no lo sabe comprender.

... No puedo evitar ver que solo los primeros pueden llegar realmente a ser felices. Y, que de las dos partes, en las que aquí he divivido la humanidad, la más sabia es la primera.

24 agosto 2009

ADNAN


Siendo Adnan joven trabajaba de medico en su tierra natal, pero aquella no era entonces, ni es ahora, una tierra de paz. Por fortuna lo avisaron que o se largaba o lo enterraban, cosa de agradecer, por cierto, pues no siempre es costumbre avisar a tiempo de tales pormenores.

Adnan abandono su tierra y encontró refugio en España. De eso hace ya cuarenta años, que se dice pronto.

Nosotros le conocíamos solo de vista, era el anciano ese que con pinta de duendecillo, llegaba al pueblo durante el verano y vendía sentado ante San Martín, a la puerta del juzgado, sus pulseras de cuero. Era eso y solo eso hasta que también él comenzó a frecuentar el Babilonia, esa cafetería en la que de un modo u otro, tarde o temprano, todos recalamos. Allí, no en la calle, bajo ese techo, le conocimos.

¡Adnan es también un babilonio, uno de nosotros!

Pero, se nos va.

Es costumbre entre los babilónicos crear un blog cuando un amigo se va. O lo era hasta que comenzaron a apreciarse las ventajas de Facebook.

No le vamos sin embargo pedir a Adnan que cree un blog para nosotros... La tradición esta muriendo.

Pero queremos Adnan, que cuando te halles por fin en tu tierra, con tu gente, con tu familia, a sabiendas de que probablemente no volveremos a vernos... sepas también, que aquí, entre nosotros sigue habiendo un sitio para ti. Que también aquí tienes a tu gente.



12 agosto 2009

Las lágrimas de San Lorenzo


  1. Desde que conozco le existencia de las Las lágrimas de San Lorenzo, la noche del 11 al 12 de agosto... año tras año... haber nacido en esta noche, hace ahora 46 años, siempre me parece raro... y de un modo... ¿infantil quizá?... no puedo dejar de preguntarme... ¿Serán las Perseidas, esta lluvia de estrellas la forma en que el mundo, aun sin yo saberlo, celebra mi nacimiento?

… ¡Millones de nosotros nacimos una noche, un año u otro, bajo esa lluvia de estrellas!

Soy uno más.

Y, sin embargo y aun así. La pregunta persiste... ¿Serán las Perseidas, esta lluvia de estrellas la forma en que el mundo, aun sin yo saberlo, celebra mi nacimiento?

Por eso siempre acabo preguntándome lo mismo... ¿Los demás nacidos un doce de agosto se harán la misma tonta pregunta, que año tras año me hago?

El poeta

La que os voy contar es una historia que no me pertenece y cuyo comienzo desconozco; pero, dado que la he de comenzar por algún lado, la iniciare por el final.

Era una tarde, de verano creo recordar, una tarde como otra cualquiera. Una tarde que no cambio nada, pero sin la cual yo no conocería el final de esta historia.

Aquella tarde...

Me encontraba trabajando en el hospital Provincial de Santiago de Compostela, en la segunda planta, en el pasillo de la izquierda según se sube. Éramos varias enfermeras, dos auxiliares y un celador para atender a los pacientes de unas dos docenas de habitaciones. Y, de momento todo había ido como debía ir, sin problemas. De hecho es aun así como transcurre aun hoy aquella tarde en mi recuerdo.

Y, sin embargo...

Sobre las cinco, la hora en que auxiliares y celador van habitación por habitación buscando pacientes que levantar al sillón, que movilizar en la propia cama si ni sentarse pueden, a la búsqueda, caza y captura de pañales sucios que sustituir por otros... y, en general a cualquier otra cosa que de cerca o de lejos tenga algo que ver con la comodidad de los pacientes... fue en ese momento, que las palabras de las dos auxiliares y una de las enfermeras me interrumpieron mis propios pensamientos, que ya no recuerdo cuales eran.

...Entre ellas hablaban de un paciente, “que no se os olvide... bla, bla, bla”.

No recuerdo lo que. Mirarle esto o lo otro, supongo que lo de costumbre, un “ver si...” o un “mirar que...”, lo que fuera, da igual. Importa que ellas parecían conocer al paciente, de los días anteriores y aunque yo aun no lo había visto, por las palabras que eligieron para referirse a él, sentí, que de las cuatro personas que en ese momento nos encontrábamos en esa parte del pasillo, las tres que hablaban y el que solo escuchaba, de las cuatro, solo este ultimo, quizá, supiera realmente de quien estaban hablando.

Hoy en día, en nuestra sociedad, tarde o temprano, todo el mundo acaba pasando por el hospital. Por ese edificio desfila la sociedad entera, como visita, cuando solo se visita; como acompañante, cuando toca y como paciente, cuando mal que nos pese también nos toca serlo. Por eso no tenia nada de extraño, que allí, aquella tarde, un paciente, de entre unos cuarenta que habría, pudiera ser conocido mío. Si acaso lo que me sorprendía es que tras diez años sin tener noticias suyas el “poeta” hubiera vuelto a aparecer en mi vida.

En efecto, era él.

Estaba solo, entre sabanas de la única cama de una habitación individual. Si consciente o inconsciente imposible saberlo. Respirando con dificultad. La piel húmeda por un sudor que no pareció provenir para nada del calor de aquel verano.

Allí estaba.

Pronuncie su nombre, pero creo que nadie me oyó, ni la auxiliar demasiado ocupada atendiéndolo, ni él, cuyo cuerpo estaba allí y su mente, estoy seguro, en alguna playa del sur de España, que piso en su juventud.

El hombre agonizaba. Solo.

Solo, sin nadie que se doliera a su lado.

Solo, sin nadie...

Solo...

¡No!

¡Yo sé que solo no!

Allí, cierto, no había nadie más que una auxiliar, un celador y un cuerpo moribundo.

Pero el hombre que habito ese cuerpo, cuando yo le conocí ya estaba muerto. No muerto de la muerte que a todos nos ha de llevar, eso es verdad, pero muerto y bien muerto. Muerto de “muerte blanca”, de esa clase de muerte que se te lleva sin dejar rastro, huella ni cadáver. Esa clase de muerte que los médicos no llaman así. Esa clase de muerte cuya existencia solo unos pocos sospechan y todavía menos conocen...

Perdonadme, no me estoy explicando.

Pero permitidme ahora que os cuente como conocí a este hombre, cuyo cuerpo vi. agonizar.

Fue hace de esto unos diez años, más no creo. Una noche. En Santiago de Compostela. Finalizando el curso. En una fiesta de estudiantes. En un piso alquilado por tres de esos estudiantes y un pintor y poeta que se ganaba el pan ofreciendo sus poemas y pinturas por las calles de Santiago.

Yo que recuerde, nunca antes le había visto y aquella noche tampoco me había a mi venido a cuento fijarme en él. Era simplemente uno más de los treinta o cuarenta que por allí andábamos, entre alcohol, música,…

Ni el se fijo en mi, ni yo en el.

Pero al final,...

En fin, las cosas no siempre terminan siendo como empezaron.

Por una vez que realmente me lo estaba pasando bien en una fiesta, va y surge un mal rollo de celos, si de esos que revientan cualquier animo festivo y que por supuesto aquí no vamos a relatar, pero que... me retiene clavado en el lugar de donde ya me habría ido de no ser por el mal rollo y mi intento de neutralizarlo, disolverlo y eliminarlo. Así fue como le conocí.

Fuera porque los malos rollos espantan a la gente o porque ya fuera hora de continuar la fiesta en otra parte o por una combinación de ambas razones... Cuando me di cuenta el lugar parecía desierto. Allí solo quedábamos una mujer secándose las lágrimas y, yo que continuaba sin entender muy bien lo que había pasado. Dos personas, no ya treinta o cuarenta, pero tras percatarnos del que nos pareció repentino silencio, decidimos irnos, salir, Pero, no pudo ser. Algo nos detuvo.

Yo probablemente me habría ido sin más de todos modos, pero ella es unas diez veces más compasiva que yo para esas cosas y para colmo su perspicacia para detectar esas cosas es, tirando por lo bajo, otras diez veces mayor que la mía. Por lo tanto, no nos fuimos, nos quedamos.
Un rato más.

Sentado en el suelo, al lado de la puerta por donde habían salido todos los demás había un hombre.

Ella se paro, se acuclillo a su lado, con la derecha, al hombre le levanto el rostro que este tenía enterrado en el pecho. El hombre la miro, “se han ido”, le dijo. “¿y, tu?”, le pregunto ella y el hombre se encogió de hombros y volvió a enterrar el rostro. Así que nos quedamos.

Uno sentado, una acuclillada, otro de pie; y, pronto uno sentado y dos acuclillados; pero, finalmente, allí solo había tres personas sentadas. Fue entonces, cuando por fin el hombre pareció comprender que no nos pensábamos ir hasta que no respondiera a mi compañera de un modo que a ella le pareciera satisfactorio.

Volvió el hombre a levantar la cabeza, esta vez por iniciativa propia, nos miro y fue entonces cuando comenzaron sus lagrimas y con ellas su relato.

Se remonto a los días en que salió de la cárcel, nos contó lo que le había llevado a ella, como era él entonces y como lo miraba la gente que el respectaba.

Para alguien como yo es difícil saber lo que se siente cuando todo tu entorno te admira. Por eso soy consciente de que no fui capaz de comprender todo lo que nos dijo.

El caso es, en la medida que lo comprendí, que el si era admirado. A los ojos de toda la gente que le importaba él era un héroe, el hombre ideal hecho carne y hueso. El veía esa admiración en esos ojos y sus propios ojos se llenaban de ella. Pero, si también él se tomo así mismo por un heroico ejemplar de ideal de hombre... yo eso ya no lo sé.

Solo nos contó que así fue como entro en la cárcel, como permaneció en ella y también como salio de ella. Lo que si nos aseguro es que siempre se considero un hombre valiente y demostró serlo una y otra vez. Al fin y al cabo pocos pueden presumir de ser uno del primer puñado de insumisos que entre ir a la cárcel y hacer la mili osaron no hacer caso al miedo.

El fue uno de ellos, en esa época en que los insumisos iban a la cárcel sin saber que iba ser de ellos una vez dentro. No como iban años más tarde.

Fue al salir de la cárcel cuando su vida dio un brusco y definitivo giro.

Deicidio quitarse el olor a rejas viajando al sur.

Al principio todo fue bien.

Conoció una mujer, que le ayudo a quitarse ese olor y no solo en las aguas de una playa. De hecho el olor se fue, pero no solo el olor, con el se fueron muchas otras cosas. Se le fue el interés que tenía por las mujeres, si no era por esta en concreto. Se le fue la seguridad que sentía en si mismo. Perdió la sensación de libertad que ni dentro de la cárcel había perdido. Perdió el placer de depender solo de si mismo.

Se enamoro.

De repente el amor y el sexo dejaron de ser un hermoso pasatiempo.

Antes era una fiesta, ahora en cambio un compromiso.

Nuestro hombre se asusto.

Se fue.

Huyo.

Tomo el tren y se dispuso a perderse en la distancia.

Y, ella quedo atrás.

Pero seguía en él. De alguna manera no lo dejaba. Mirara a donde mirara, hiciera lo que hiciera, tratara de pensar en lo que tratara de pensar, seguía sintiéndola, como se siente a la persona amada, cuando se ama de verdad.

Comprendió que estaba loco.

Loco de miedo.

Que no era libre sino esclavo del miedo.

Y, se bajo en la siguiente estación.

Y, tomo de nuevo un tren.

Pero, cuando el nuevo tren llego a la playa, cuando de nuevo el hombre piso la arena...era tarde.
El aun estaba huyendo cuando ella entro en la mar y ya no salio.

Entonces, pareció, por largo rato, que el hombre ya no tenía nada más que decir. Los tres permanecimos en silencio.

Y, el hombre volvió a hablar. Sobre lo estúpidos que somos los seres humanos, lo fácil que le resulta al miedo, la vanidad, la ira, la presunción... hundirnos la vida. Lo peligrosos que son los silencios.

La importancia que tiene no confundir traicionarse a uno mismo con ser fiel a uno mismo.

Lo vital que resulta, en lo que de verdad importa no mentirse a uno mismo.

En que la libertad consiste en no ser perfecto y saber no avergonzarse por ello.

En que no basta con amar, si no se sabe amar.

Que amar no es necesario, pero fingir amar es de tontos y fingir no amar de locos.

Que al final todos vamos dar a la mar y entonces ya es tarde. Que lo que haya que hacer debe ser hecho antes.

Que esperar el momento oportuno es la forma más segura de perderlo

… y, el hombre hablo y hablo.

Y, entonces, por su boca salio el más bello poema de amor que pueda existir. Os lo juro.

Y, volvió el silencio.

Luego, dijo solo una cosa “lastima que no lo haya apuntado, ahora ya nadie lo recordara”.

Entonces ella, mi compañera, se levanto, en dos zancadas atravesó la puerta y se lanzo a correr escaleras a bajo. Me levante, espantado y corrí tras ella, saltando las escaleras de tres en tres y de cuatro en cuatro... movido por el miedo a que ella saliera a la carretera en ese estado. La atrape justo en el portal. Ahora era ella quien lloraba. La abrace y nos fuimos a casa.

Que yo recuerde jamás volvimos hablar de aquella noche, y nunca le pregunte que la hizo correr de ese modo, pero tampoco me hace falta. La conozco muy bien.

Diez años más tarde, el cuerpo agonizante de un mendigo, era todo lo que mis ojos podían ver del poeta de aquella noche. Pero, hasta el día mismo en que mi propio cuerpo agonice yo tendré en mi memoria, fresco, el recuerdo de aquella noche, de la persecución escaleras abajo y de un poema que ya nadie recordara, ni yo siquiera y que sin embargo jamás se me olvidara.

04 agosto 2009

El amor, esa palabra...

Las gentes olvidan con frecuencia que el amor es amo, no un siervo.

…Por eso detesto hablar de amor.

Esa palabra sirve para referirse a tantas y distintas cosas que en realidad ya no sirve para nada.

Demasiadas películas, demasiadas novelas, demasiados poemas y demasiadas canciones abusan de la palabra y mienten sobre el amor.

No creo ni anhelo amores que voluntariamente viven entre sombras cuando fuera luce el Sol y la puerta esta abierta de par en par.

No creo en amores cobardes.

Ni creo en amores puros, que no saben sudar.

Soñar con el amor es solo soñar. Amar es otra cosa.

…¿Qué clase de amor es el tuyo?

¿Os amais?...Entonces ¿qué hace el con otra, tu con otro...?

Nunca entendere amores que prefieren ser "ideales" que reales.
¡Dejar de llorar y ser consecuentes con lo que sentis!...O en mi opinión no estareis siendo dignos de lo que decis sentir.

Internet


Con frecuencia me tope con que Internet más que una red es una nube y eso me resulta francamente incomodo.

El anonimato lo vela todo, las mentiras tanto como las verdades. Simplemente no hay modo de diferenciarlas.

Lees algo, pero no sabes que es lo que estas leyendo.

Conctatas con alguien pero nunca llegas a saber con quien; ni su sexo, ni su edad, ni siquiera su número.

Cada vez, por lo tanto, comprendo más a quienes restringen su contacto en la red a los ya conocidos y a quienes navegan por ella; pero rehúyen contactar con quienes navegan en la nube, que llamamos Internet y que no es otra cosa que aquello que entre todos le hacemos ser.


Da igual que volar sea divertido cuando lo que de verdad quieres es navegar.


(El mar... me llama, es solo eso)

31 julio 2009

Sobre la filosofía, el teatro y la locura

Cuentan que una vez hubo un filosofo tan convencido de que el ser humano es racional por naturaleza que vivía convencido de que la locura no existía.

Para este buen hombre la locura era solo puro teatro y nada más y los locos gentes que nos toman el pelo, aprovechándose de nuestra ignorancia e ingenuidad para reírse de nosotros.

Tan convencido de ello estaba que se decidió a demostrar ante una manada de incrédulos que estaba en lo cierto.

La demostración era sencilla, “actuare como un loco, pensare como un loco, sentiré como un loco”,
(la cita, por supuesto, no es literal). Entonces el filosofo se convirtió en actor y tanto, pero tanto, se metió en el papel...

… Que termino loco de verdad.

Lo que prueba que en efecto la locura existe y no es cosa de cuerdos jugar con ella.

Bueno, eso es lo que cuentan. Mas yo me pregunto una serie de cosas...

¿No sera más bien cierto que el resultado de lo acontecido fue otra cosa?

¿No sera que tomar el pelo a la gente es tan divertido que una vez comienzas no das parado?

Que el teatro transmuta almas, corazones y miradas es por todos bien sabido. Ese es el don del arte.
Lo hace con las almas, corazones y miradas del publico por supuesto, ¡cuanto más no lo hará en el alma, corazón y mirada del actor!

¿Fue eso acaso lo que de verdad aconteció?,

¿Llego el teatro y obro el prodigio?

¿Vivió y murió el filosofo enamorado de su papel, pero papel al fin y al cabo?

A ciencia cierta lo único que sé es que yo si voy vivir y morir sin llegar jamás a conocer la respuesta.

(Nota : Esta entrada tiene más de un culpable y es consecuencia del efecto combinado y travieso que en quien esto escribe produjo recordar a la vez dos entradas distintas en respectivos blogs ajenos, el de Nes y el de Alicia.)

29 julio 2009

De la amistad (III)



Llegue a Madrid y nada fue como esperaba; y, salvo una cosa, todo fue como debiera haber esperado.

Ella es mi mayor amiga y es mucho lo que hemos vivido juntos. A las dos semanas de estar en Madrid yo ya me había percatado de que pasaba algo que me parecía raro. Apenas la veía.

Quedábamos unas horas muy de vez en cuando, comida incluida y eso era lo raro. Puede que os parezca sin embargo normal, pero no la conocéis. Ella es esa clase de persona a quien le duele encontrarse una mosca aplastada en el suelo. Y, no me entendáis mal, por favor, lo que le duele es la mosca y el sufrimiento que se imagina paso la mosca, no la mancha. Y ella conocía mis circunstancias en Madrid, para colmo me aprecia de un modo especial y por supuesto se lo pasa bien conmigo y por lo tanto todo eso, junto, hacía que me resultara raro que no me dedicara más tiempo. En otra persona me habría parecido normal, pero en ella me chocaba

Dos semanas antes de volver a Galicia yo ya había decidido que visto lo visto en Madrid me volvía a casa y abandonaba viejos sueños, sin realmente haber llegado a luchar por ellos, por eso de una retirada a tiempo es una victoria, en este caso media. La llame y se lo dije por teléfono, entonces rompió a llorar.

Es culpa mía, por no haberte cuidado lo suficiente, me dijo.

Bueno, yo no me sentía muy cuidado, eso es cierto, pero tampoco se me ocurrió pensar que hubiera culpables. Pero de creer en culpables los habría buscado en un pasado muy lejano. Nunca en ella.

Insisto en que la conozco muy bien.

Pero hablar por teléfono no es hablar cara a cara, ese día no logre gran cosa. Pero quedamos para comer juntos al día siguiente.

Esas cuatro horas las dedicamos a tratar inútilmente de encontrar forma de contactar con el viejo amigo que nos presento (¡lo que son los años y su paso!), contarme ella lo que le sucedía y yo a dar mi opinión sobre ello.

Mi amiga tiene una madre en relativo buen estado de salud pero que necesita de casi permanentes cuidados, hasta el punto de que para ella salir al ciber a enviar un mail a su director de tesis le puede representar un problema en casa. Por lo tanto al novio lo ve, por motivos de trabajo, un par de horas en medio de la semana y, por el mero placer de verse, unas horas también la tarde del sábado y otras pocas las mañanas del domingo. El hombre lleva aguantando así dos años y esta hasta las narices.

Ella a diario se come los reproches de la madre, y, cada vez que lo ve, los reproches del novio.

De donde no hay no se puede sacar, que dice el refrán y aun así ella sacaba el tiempo que podía para mi, incluso de donde dónde no lo tenía. Y, seguía sintiéndose culpable.

Culpable por tener abandonada a su madre. Culpable por tener abandonado a su novio. Culpable por tener abandonado al amigo. Culpable, culpable, culpable.

No es fácil sentirse inocente cuando alguien a quien amas te siente y cree que eres culpable y sincera y honestamente te lo dice, una y otra vez otra y Todo ello día tras día, cada día que le ves.

Cuando ese día nos despedimos creo que ya habíamos logrado que independientemente de lo que opinaran su madre y su novio ella comenzara a analizar y por lo tanto juzgar su presunta culpabilidad de un modo objetivo.

Poco después escribí para ella El arte del espejo (I) y lo subí al blog.
Unos días después volvimos a vernos. “¿Te acostaste con las dos?, fue entonces su único comentario sobre lo del blog. Tarde en comprender lo que esa pregunta significaba.

Mi amiga se había juzgado, encontrado y declarado inocente.


Fue la única cosa buena que realmente hice en Madrid y esa desde luego era la mejor forma en que ella podía ayudarme, haciéndome sentirme útil, pues la soledad la soporto muy bien, en cambio el sentimiento de inutilidad, de que mi vida es nada

Esso sinceramente me mata

23 junio 2009

El arte del espejo ( I )


“El color del agua parece ser el color del vaso que la contiene"

Sabía que tarde o temprano esta cita me iba venir a cuento. (Es de Idries Shah ).
Bueno, a lo que voy es lo siguiente:

Hace de esto media vida sucedió algo...

Ella y yo nos gustábamos y una tarde, noche, nos acostamos, vale, todo normal. Me contó que también se acostaba con el hombre que me la había presentado, vale, todo normal. Cuando ella se lo contó, él no puso objeción, al contrario, vale, todo normal, insisto y además muy civilizado todo, daba gusto.

Pero la cosa cambio un par de semanas después.

A él le dejo de hacer gracia el asunto. Solo eran amistades “con derecho a roze”, pero decidió, o de repente descubrió, que en realidad ella le importaba demasiado. Consecuentemente le dio a elegir entre él o yo.

Ella ni se lo pensó, lo tenía muy claro y se quedo con él.

Por supuesto los tres seguíamos siendo buenos amigos. Todo muy civilizado. Vale, hasta aquí, repito, todo muy normal.

El caso es que dos o tres semanas después, en una de esas fiestas que por entonces hacíamos, le tire los tejos a su hermana, la hermana de ella se entiende.

...Al enterarse la reacción de ella fue poco más o menos quitarme el saludo.

Y, esto... pues ya no me parece para nada normal.

Un par de años después, por no me acuerdo que razón, lo conté a una amiga y su medio novio.

Las risas las puedo aceptar. De verdad. Supongo que puede tener su gracia. Pero la cosa cambio cuando afirmaron entenderlo. Eso me hirió y verme de esa forma herido les hizo troncharse aun más. Lo que me ahondo la herida.

Entonces baje la cabeza; dolido de verdad por tener que hacer lo que iba hacer...

Y, dije entonces la ...“verdadera verdad”, dicha esta vez para que incluso gente normal, de esa que puede haberse tronchado con esta patética historia que tuve la mala suerte de vivir... pueda entender
que es aquello de lo que realmente quiero hablar.




La verdadera verdad, os la cuento ahora:

Elena y yo nos gustábamos y una tarde, noche, nos acostamos, vale, todo normal. Le conté que también me acostaba con Ana, la mujer que me la había presentado (una amiga suya), vale, todo normal. Cuando conté lo sucedido a Ana y que iba continuar sucediendo no puso objeción, al contrario, vale, todo normal, insisto y de lo más civilizado.

Pero la cosa cambio un par de semanas después.

Ana se lo pensó y le dejo de hacer gracia el asunto. Solo eran amistades “con derecho a roze”, pero decidió, o de repente descubrió, que en realidad yo le importaba demasiado. Consecuentemente me dio a elegir entre ella o su amiga Elena.

Ni lo pensó, lo tenía muy claro y me quede con Ana. Muy educadamente, se lo explique a Elena.

Por supuesto los tres seguíamos siendo buenos amigos. Todo muy civilizado. Vale, hasta aquí, repito, todo muy normal.

El caso es que dos o tres semanas después, en una de esas fiestas que por entonces hacíamos, me entere que Elena le había tirado los tejos, nada más y nada menos, que a mi propio hermano.

Seguro que me entendéis pues al enterarme de lo sucedido, ni corto ni perezoso, más o menos, a Elena, le quite el saludo.

Dicho esto...

¿No me negareis que la cosa cambia?

¿Es la misma historia?

No lo parece, para nada y sin embargo lo es. ¿Donde esta la diferencia pues?

Da igual cual de esas historias sea verdadera; que ambas sean o no falsas da también lo mismo. Solo me importa que la historia es una, solo una y no dos, pero según el marco desde el que la contemos adquiere para nosotros un significado u otro.

Es frecuente ser incapaz de juzgar una historia en base a lo que se cuente en ella. Y, acabar haciendo lo solo en base a quien le ocurre o lleva a cabo lo contado.

Y, sin embargo el significado de la historia, incluso y precisamente, puede que por ello nos parece obvio.

Por eso es bueno saber mirar las historias desde el otro lado del espejo, cual si fueran un reflejo invertido de ellas mismas, darles la vuelta, cual calcetines para mirar que nos ocultan al otro lado...

Me estoy alargando... ¿Verdad? Lo siento. Pero ahora, por fin, voy al grano y ahora te escribo ya solo para t:

Da igual quien te cuente algo.

Da igual sobre quien te lo cuente.

Únicamente importa lo que te esta contando.

¿Es justo lo que te cuenta?

¿Esas acusaciones son ciertas o falsas?

¿La argumentación que usa es valida y se apoya sobre una descripción veraz y completa de los hechos?

Puede ser tu mejor amigo quien te lo cuente o tu mayor enemigo, en serio, da igual.

Importa, solo, lo que de verdad esta diciendo y lo que hay tanto de cierto como de falso en ello.

Nada más.

La próxima vez que alguien, por ejemplo, te lance a la cara una acusación, parate y analiza su contenido.

Antes de sentirte culpable preguntate que pensarías de otra persona cualquiera que en tu mismo lugar hubiera hecho y dejado de hacer lo que hiciste y lo que no.

Mira tu propia historia igual que si te fuera ajena.

No puedes sentirte inocente únicamente por ser tu la protagonista de las historias que me has contado. Pero, por eso mismo, tampoco puedes ni debes ya solo por eso, sentirte culpable.

¿Qué clase de juez eres?

No hay juicio justo sin abogado defensor. ¿Donde esta el tuyo?

¡Solo escuchas al fiscal!

Aprende a juzgar por ti misma. Es fácil.

Cambia el “sujeto” de la historia. Ese es el secreto.

18 junio 2009

De la amistad ( II )

En realidad esta entrada debiera llamarse Valiente, pues nunca le conocí nombre alguno y ese fue, tras ese día, el que le puse.

Valiente era un chucho, de raza indiscernible, pero que en mi opinión debía tener bastante de galgo. Vivía en la calle; en la misma en que vivíamos Noelia y yo.

Noelia se aficiono a él. Metía unos huesos, siempre que los había, en una bolsa y la bolsa en su bolso. Si al salir encontrábamos a Valiente bolsa y bolso se habrían y Valiente, con su rabo bailando tras él, recibía unos huesos.

Eso fue todo durante unos meses.

Aquella tarde en cambio no había huesos. El cielo estaba más o menos despejado, pero amenazaba lluvia, por lo tanto tomé un paraguas y Noelia y yo salimos a dar una vuelta. Éramos felices.

Caminábamos, juntitos y traviesos.

En un momento dado, doblando una curva, no me acuerdo que me hace ella y yo, a la vez que ella se me escapa, hago ademán de darle con el susodicho paraguas. Y, es entonces cuando Valiente aparece de la nada, materializándose cual por ensalmo entre ella y yo. Allí tengo al chucho, plantado, cual si estuviese clavado a la tierra, asfalto en realidad, firme, erguido todo lo erguido que puede estar un perro cuya talla alcanza poco más o menos mi rodilla, gruñendo, asustado, pero mil veces, cien mil, más decidido que asustado. Puedo hundirle dos costillas de una patada pero esta aun más claro que no podré acercarme a Noelia sin pasar antes por encima del cadáver de Valiente. Eso él lo tiene muy claro y sabe como dejármelo también claro a mi.

Veo lo que estoy viendo y me quedo tan clavado como él. No me lo doy creído. ¡De donde salio!

Lo mismo le pasa a Noelia. Por un momento tampoco ella se lo cree, tarda un poco más que yo en comprender que el chucho la esta defendiendo. No es en ella en la que tiene clavados los ojos. Pero Valiente no quiere atacarme como ella por un momento piensa; Valiente solo quiere que sea yo quien no ose atacarla a ella.

Y, claro, por supuesto yo de osar nada.

Es entonces cuando ella por fin y tras mirar a uno y otro comprende y comienza a partirse de risa. Valiente aparta entonces su vista de su enemigo y mueve la cabeza, conoce la risa humana, oye la de Noelia, sabe que algo esta pasando, que necesita comprenderlo, que no lo consigue. Pero su pose no cambia. Sigue enfilándome. Solo su cara cambia. Muestra ahora un semblante que duele verlo de tan obvio que resulta que su desconcierto le hace sufrir. Pero es a la vez graciosísimo y también yo comienzo a partirme de risa, claro.

Tras recuperarse un poco de la risa que no la abandona, Noelia se acerca a Valiente y por primera vez lo toca y acaricia a la vez que, entre más risas, con voz suave y cariñosa, le explica que no, que de eso nada, que soy un amigo y etc. Pero Valiente no se deja convencer fácilmente, que va, le lleva un rato, finalmente yo me acerco a ella y no pasa nada, Noelia sigue con él, acariciándolo, acuclillada a su lado y yo a su lado, aun palmo de ella.

Por supuesto y pese al final feliz de la historia Valiente jamás fue mi amigo, ni quiso y yo por supuesto nunca más volví a jugar con un paraguas delante de Valiente.

Hace unos meses, un par, volví a pasar por la misma calle, pero Valiente ya no estaba. Y, sin embargo fui, con la esperanza y único propósito de verlo, inconsciente de que los años no pasan en balde y que dada la edad media de vida de un perro, valiente hace ya mucho que ha muerto.

…Y sin embargo, vivirá siempre en mi recuerdo.

13 junio 2009

De la amistad ( I )

Siendo niño alguien me contó la siguiente historia:

“Hace años un padre emprendió un largo viaje. Antes de irse encomendó a su hijo la tarea de aprovechar ese tiempo para hacer amigos, pues como es sabido “no hay mayor tesoro que un buen amigo”. Diligente, el joven, se empleo a fondo en la tarea de hacer amigos, gastando, además, en ello la mitad, cuando menos, de la fortuna familiar.

Por lo tanto cuando dos, tres o cuatro años después regreso el padre al hogar, el hijo salio a su encuentro, orgulloso por haber cumplido el encargo paterno.

Tantos amigos tenia el hijo que el padre quedo perplejo, pues él y pese a todos sus años solo había logrado tener un medio amigo, pero amigo ninguno. Pero tras cavilar un rato se le ocurrió una nueva tarea que encargar a su hijo. Aunque un poco rarita, la verdad.

El hijo, una vez más hizo lo que su padre le pedía: mato un cerdo, lo descuartizo y lo metió en un saco que pronto se ensangrentó y con el saco a cuestas fue de casa en casa de sus amigos y a todos contó la misma historia, “he matado a un hombre, ayúdame a enterrarlo”. Naturalmente todos sus amigos encontraron buenas y muy sensatas razones para no ayudarle en una situación como tal a la vez que le prometían hacer, sin embargo lo posible....” iré verte a la cárcel, estaré al pie del cadalso cuando te ejecuten, pondré una vela a los santos para que te ayuden y por supuesto te cuidare la novia...”

Volvió entonces el joven junto a su padre, este le pregunto “qué tal fue” y el hijo le contó... y, resulto entonces que el padre pidió al hijo que ahora fuera y con el mismo saco contara al viejo medio amigo la misma historia.

Entonces el hijo retomo el saco y fue ver al medio amigo del padre y contó a este la misma historia.

Esta vez la respuesta fue diferente:

“Aunque no te conozco, por la media amistad que me une a tu padre, deja el muerto aquí, que yo lo enterare y tu vete, lávate y no te preocupes más”. Allí dejo, pues, el joven su saco y corrió junto a su padre.

...”Ya ves hijo mio, los amigos no se pueden hacer. Solo se pueden encontrar y a veces ni eso”, le dijo entonces el padre”.

( Ignoro si alguna vez supe de sonde salio ese cuento, pero no busco hacer amigos, a veces ocurre que conozco alguien por quien siento amistad, otras alguien que la siente por mi, en ocasiones el sentimiento es mutuo, otras no y la verdad nome preocupa... La amistad, para mi, más que un tipo de relación es un sentimiento)... Mi forma de buscar amigos es simplemente abriendo a la vez los ojos y la posibilidad de que también ellos me encuentren a mí. A veces tardan en aparecer y otras no.



09 junio 2009

Aliento y danza


La mujer de la que os hablo, de nombre impronunciable…

Tiene los cabellos negros y los ojos de un azul gris que recuerda el verde y con los que traspasa todo lo que ella mira, incluido quien esto escribe.

Tiene esa voz a la que no le hace falta decirte “hola” para hacerte saber que te celebra y que es consciente te tu presencia.

Tiene ese modo de moverse que solo tienen las mujeres que no necesitan recordarle a nadie que son mujeres.

Tiene, por si fuera poco, el coraje de mirar la vida de frente y aún así sonreírle.

Ayer descubrí uno de sus secretos; no su nombre verdadero, peroal menos es algo:

... Tiene ella alma giróvaga y baila con su falda, larga falda, cual Venus entorno al Sol.

06 junio 2009

El secreto




Hace unos años. Muchos.

Una tarde de verano...

Una joven sale del trabajo. Fuera la esperaba el novio ( vamos a llamarlo así). Estaba feliz. Acababa
de cobrar su sueldo, por primera vez en su vida. Irradiaba.

Juntos emprendieron el camino. Hostal de los Reyes Católicos, Rua do Franco, finalmente uno de esos pasos de peatones que unen la parte vieja con la nueva de Santiago de Compostela y tras cruzar ese paso de peatones a tres o cuatro metros, no más, se oye, ve, una mujer, la cabeza gacha, oculta entre la melena, ella en el suelo, medio acuclillada, medio arrodillada, llorando audiblemente mientras deja ver la palma abierta de una de sus manos.

¿Qué sucedió entonces?

El novio no comprende. La joven se para, gira sobre si misma y vuelve a girar. Lo hace una vez y otra y luego otra, cual niña que hubiera perdido la mano de su madre y en medio de la multitud, clavada donde la perdió, la buscara con la vista.

Ve al novio, la cara de él y en esa cara lee que él no comprende; pero no tiene tiempo para explicaciones y sigue buscando. Por fin él pregunta o es ella quien desesperada explica buscando ayuda. La verdad, ya no recuerdo.

La mendiga. Es la mendiga. "La mendiga, Manuel, la mendiga". Es ella.

Por fin consigue explicarse. No hay problema, él se encarga. Aliviada la joven echa mano del bolso. Dos manos por un momento se unen y un billete mil veces plegado y replegado, oculto a la vista del mundo, cambia de mano. Entonces el hombre se separa unos pasos, se aleja de una y se acerca a la otra.

La mendiga no lo ve, en ningún momento alza los ojos ni levanta la cabeza. Pero siente el contacto de una mano en la suya que deposita en ella un billete y se la cierra en torno a él.

La mendiga se percata de lo que es, no conoce ningún tipo de papel que se pueda plegar de esa forma salvo ese. El tacto es todo lo que necesita para reconocerlo. No siempre fue mendiga.

El billete esta ahora donde debe estar. El hombre que se acuclillo para entregarlo se endereza y vuelve con la joven, ahora triste y llorosa pero de nuevo radiante y feliz.

Y, la pareja reemprende su camino.

Jamás se lo conté a nadie. Es su secreto o lo era.

Pero ahora lo cuento y es que hoy llame a un antiguo compañero, que también lo fue de ella. Para quedar, tomar un café, esas cosas... al despedirnos le pregunte quien más "de nuestra época", que él sepa, puede que este viviendo ahora en Madrid.

Quiso responder y no pudo, lo volvió a intentar y fue incapaz. Me pareció natural y es que hace tanto de todo aquello, pero tanto...

...Que se olvidan los nombres y se pierden los teléfonos.

Pero luego, bastante luego, mucho más tarde en realidad, me pregunte que fue realmente lo que le impidió pronunciar aquel nombre que parecía escaparse y no se le dio escapado.

¡Hace tanto que no nos vemos!

Ella ahora vive en Madrid. Trabaja como profesora de filosofía y esta casada. Es todo lo que sé.

¿Fue el nombre de ella el que Antonio no pudo pronunciar?. No me sorprendería. Hemos envejecido, pero puede que él me siga viendo como aquel novio... que en realidad nunca fui y, en su imaginación yo aún siga de algún modo con ella. Y, hay ciertas noticias que aún "novio" no se le quieren dar. Ni siquiera cuando ha pasado ya tanto tiempo que la palabra esa, "novio", resulta arcaica, cursi y ya no sé cuantas cosas más.



04 junio 2009

Día 14



Catorce días en Madrid. Dos semanas y en todas esas horas, conversaciones lo que se dice conversaciones, solo hubo tres, ni una más, ni una menos.

Para la semana, me digo, puede ser diferente...

Para la semana... ya se vera, pero no me hago ilusiones.

... Puede que yo desee quedarme en Madrid, pero puede, también, que Madrid no quiera que me quede en ella.

...O puede que, simplemente, me este asustando del precio por fundir el último año supuestamente libre de mi vida, en una apuesta sin ases en la manga y las cartas en contra.

Y, la verdad, es que si encontraran mis dudas una buena excusa que darme "me retiraría" ya. Pero no la encuentro y sigo queriendo quedarme aquí.

28 mayo 2009

Hoy, tan grande me parece Madrid…

…Como grande siento mi impotencia.
…Haciéndoseme aun mayor al no poder contarla.

27 mayo 2009

Perdón...


A veces las cosas son como son y las palabras solo palabras.
¡Es la vida!, dejemos lo así!.

(Essta entrada ha sido editada por el autor)

23 mayo 2009

Trinos


Acabo de terminar de fumarme una pipa en el balcón, viendo las nubes tapar el sol, muy pocos ir camino de lo que parecía un trabajo, otros puñados terminar la noche y… justo antes de todo eso hice algo que supongo que debí haber hecho hace mucho, pero…


...De todas formas solo es el principio.


En fin, una noche muy constructiva. Hoy tengo todo el día libre, por lo tanto cuando me venza el sueño, dormiré… Hasta entonces puedo seguir aprovechando.

Pero antes de nada y pese a la mala prensa que por lo visto tiene, lo que necesito es Facebook.


Fuera, en la noche, llueve.

…Es solo agua. Y, silencio.

...Madrid?




...¿Es esto en verdad Madrid?

Dejad que lo dude. De momento esto me parece solo un mar de ventanas que aparentan estar vacias, mientras se esfuerzan por hacer creer que ocultan algo tras las cortinas.

… Pero no estoy siendo ecuanime a la hora de mirar de frente esas ventanas... Y, decir lo contrario sería mentir.

… Puede que simplemente, les este exigiendo algo que no esta en sus manos poderme dar.

… Un triangulo de cuatro lados.

22 mayo 2009

La buena gente...

" El problema con la buena gente es que es buena con todo el mundo"

Mariola
(...mi prima hoy, ahora mejor dicho, hablandome de alguien a quien no conoce y a este paso puede que ninguno de nosotros dos le llegue a conocer)

23 abril 2009

Tus zonas erróneas ( II )






“ - Puedes ponerte lo que quieras.
- ¿Qué te parece esto, mamá?
- No, no, mi amor ¡Las rayas y los lunares no se ven bien juntos! Vete a cambiar, ya sea la blusa o los pantalones para que haga conjunto.

Una semana después:

- ¿Qué me pongo, Mamá?
- Ya te lo he dicho, ponte lo que quieras. ¿ Por qué me preguntas cada vez?
- ¿ Por qué?, realmente…”

Este es un fragmento de conversación con el que Dyer ilustra lo fácil que resulta programar emocionalmente a alguien, incluso sin ser consciente de ello, para que busque la aceptación ajena en vez de seguir su propio y personal criterio.

Pero…

… A mi me duele de un modo muy especial cuando la filosofía y la enseñanza de esta son utilizadas como disfraz para domar y adiestrar seres humanos, para cortarles las alas y transformar a las personas en hermosos y pulcros bonsáis.

… Voy contar algo que me abochorna:

Creo comprender lo que es desde un punto de vista biológico un adolescente y muy bien en que lo convierte nuestra cultura. Por lo tanto comprendo que hay ciertas cosas que un profesor de adolescentes necesita tener muy en cuenta, como es por ejemplo la asistencia a clase y que estos puedan verse forzados a tomar determinadas medidas si ven que la susodicha asistencia a clase no es satisfactoria…

Lo comprendo, si. Ahora bien, hay algo que no me parece tolerable: evaluar el examen de un alumno no en base a dicho examen sino al numero de sus faltas a clase, de tal forma que el mismo examen, según quien lo firme obtendrá una nota u otra. Máximo cuando el alumno que más faltas tiene se supone que debiera ser quien parte con desventaja a la hora de responder a las preguntas de un examen, por lo que si las respuestas fueran exactamente las mismas esta demostrando más capacidad que quien gozo de la ventaja de asistir con más frecuencia a clase. Y, sin embargo… se al menos de una compañera mía de clase, que por entonces gozo de todo mi respecto, persona inteligente, a quien siempre considere integra… que considera esa una forma justa y razonable de evaluar a sus alumnos. Como si lo que de verdad determinara la validez que una persona, un adolescente en este caso, tiene como filosofo o conocedor de la historia de la filosofía dependiera realmente de la cantidad de horas que me viene a clase. No creo que haya en el mundo ni un solo adolescente que se trague eso y es que son menores de edad, pero no tontos. Usar la necesidad de procurar la asistencia a clase de un adolescente para rebajar una nota me parece un acto solo explicable si se busca detrás de ello una vanidad ofendida. Que eso se haga incluso cuando rebajar la nota puede implicar un riesgo real al alumno de no obtener luego acceso a la carrera universitaria para la que si esta capacitado, algo en lo que a veces unas míseras décimas lo deciden todo… ya no se como decir lo que me parece. Pero es desde luego una excelente forma de demostrar a todos los alumnos de un instituto, incluidos los que jamás faltan a clase, que satisfacer la vanidad ajena es la mejor forma de evitarse problemas y que quienes no lo hacen… son los no validos, los que no dan la talla, los que no merecen estudiar medicina o derecho, aquellos que independientemente de lo que pueden lograr… no son dignos de lograrlo.

… Por lo tanto: no soporto a la gente que le quiere caer bien a todo el mundo, de verdad, pero la comprendo, disculpo y acepto como lo que son; victimas de la vanidad ajena. Caídos en combate. Sacrificados en es altar ajeno...

Tus zonas erróneas ( I )





Uno de mis libros de casi cabecera es precisamente este, tus zonas erróneas, de Wayne. W. Dyer. Todo un clásico dentro de los libros de autoayuda.

Tengo la intención, de incluir cada mes al menos una entrada en la que comente algo sobre, o de, algún libro que me parezca interesante. Y, aunque la literatura de autoayuda esta a veces muy mal vista, sobre todo por parte de quienes más la necesitan, me decido a comenzar por este, por una razón muy sencilla, es el que ahora mismo estoy releyendo en busca de pistas para encararme con dos problemillas, uno propio y otro ajeno pero que me llevan por la calle de la amargura.

De todos sus doce capítulos mi preferido es. Con diferencia, el último pues resume, en mi opinión de modo perfecto, todo el conjunto del libro. Pero ahora los que me preocupan son el dedicado a tratar la postergación y otro que dedica a explicar y mostrar como paliar y a ser posible eliminar la dependencia insana que algunos seres humanos siente hacia los demás.

Por desgracia, para mi, en su capitulo sobre la postergación (dejar para mañana lo que puedo y necesito hacer hoy) … no parece decir nada que en mi caso resulte especialmente útil, esta destinado a explicar como se origina, y actúa esa tendencia tan humana, en personas normales, que no tienen una situación emocional de partida tan destructiva como es esta de la que estoy saliendo. Creo que salvo cuando surge como consecuencia de una fuerte depresión, la postergación es como dice él no solo una tendencia errónea pero común y muchas veces inocua, por lo tanto no le voy prestar mayor atención aquí, al menos por el momento.

La sobredependencia hacia los demás, esa, es otra cuestión. Y, si quiero darle la importancia que creo que tiene.

Nuestra dependencia de los demás es evidente, natural e inevitable. Yo, por ejemplo puedo escribir este blog sin nadie que me lea, pero ese blog no puede existir sin Internet, pero Internet es una red y por lo tanto su existencia imposible sin los demás. Es más necesito a los demás para conseguir, pan, jabón y todo un montón de cosas pese a ser de lo más básicas y es que ni se sembrar trigo, ni cosecharlo, ni molerlo, ni cocinar la harina para que tome la forma de un pan. No se hacerme mi propio jabón, mi propia ropa, mi propio calzado. Sin los demás no sabría como hacer fuego, no podría ni fumarme mi tabaco. Evidentemente mucho menos iba ser capaz de construirme un ordenador como el que ahora uso o ese otro que tu estas usando para leerme.

Por lo tanto y dado que dependemos de los demás, también es natural que sintamos el deseo de resultarles agradables, deseables, es decir, que busquemos su aprobación pues resulta evidente que todo aquello que necesitamos de los demás tendremos más posibilidades de conseguirlo si contamos con su aprobación. El problema surge cuando esa aprobación se busca cuando no viene a cuento y de un modo que aun lo viene menos, de forma convulsiva, irreflexiva, absurda, contraproducente hasta el punto de que lo hacemos sin necesidad, cuando no nos conviene ni falta que nos hace, cuando buscarla solo sirve para perderla. Entonces esa búsqueda deja de ser una herramienta que nos ayuda a vivir y pasa a ser una amenaza para nuestra vida, una traba, una trampa. De tal modo que podemos acabar siendo nosotros mismos una herramienta de nuestra búsqueda, en lugar de ser ella una herramienta nuestra; con lo que nuestra vida deja de ser nuestra para convertirse en la esclava de una frenética y neurótica búsqueda de aceptación por parte de los demás.

Para tratar de describir esto Dyer nos relata un cuento, que por lo visto en principio fue concebido para explicar como funciona la felicidad, por C. L. James, y que no me resisto a transcribir aquí:

“Un gato grande vio cómo un gatito pequeño trataba de pescarse la cola y le pregunto “¿Por qué tratas de pescarte la cola de esa forma?”. El gatito dijo “he aprendido que lo mejor para un gato es la felicidad, y que la felicidad es mi cola y por eso la persigo y trato de pescármela; y cuando la pesque habré logrado la felicidad”. El gato viejo le dijo “Hijo mío, yo también le he prestado atención a los problemas del universo yo también he pensado que mi cola era la felicidad. Pero, me he dado cuenta que cuando la persigo se me escapa y cuando voy haciendo lo que tengo que hacer ella viene detrás mìo por donde quiera que yo vaya”