03 julio 2010

Un Popeye el marino soy, no lo niego



Más un Popeye sin barco ni espinacas.

El cielo que tengo sobre mi cabeza es un cielo que me aplasta y para nada naranjo sino negro.

El mar que navego no es azul, más tampoco naranjo; que es un mar negro y para nada calmo sino todo enfebrecido. Sediento de náufragos y almas pérdidas.

El sol hacía el que navego ni es grande, ni amistoso, ni calienta. Es un sol que me huye y que cuanto más voy yo y me lo quiero acercar más va él y se me escapa.

El horizonte, ese, el que vislumbro...

No es horizonte que es abismo sin fondo ni luz.

Y, aún así navego. ¡Qué remedio!


 
(Hoy me apetecía subir algo con una doble lectura. La que importa es que he recuperado la conexión a Internet y, por lo tanto, navego)

6 comentarios:

rblanco dijo...

Hola Manuel.

Me gusta ese "Y aún así navego" final.

Un abrazo
Rita

Manuel dijo...

Hola Rita. Tienes razón, es más, yo diría que ese "Y aún así navego" es lo único que hace que las demás palabras valgan la pena.

¿No eres sofi?... ¿Qué es de ella?

rblanco dijo...

En realidad me llamo Rita, pero Sofi era, es, un nick que he usado durante mucho tiempo y con el que me siento muy identificada.

Me alegro muchísimo de tu vuelta.

Un abrazo
Sofi-Rita

Manuel dijo...

Ja, ja, ja.

¡Me has dado un susto Rita!

anx dijo...

Hola!

Yo no suelo hablar de mí pero lguien amigo que enveró mi verano: "La dignidad es no doblar la rodilla más que para coger impulso. Reempezar siempre". Dejarte pose lo nuevo amparando el recuerdo, prometo mejor un café un vaso de Ginger ale en otoño... eN este paraverano ni playa ni chiringuito yo sigo a esa sombra individualista cíclica de reconciliaciones indefinidas . A ver... Creo esta vez buen plan otra vez, palabra de perdido egotista.

Saludos

anx dijo...

Me gustan las comas y los relativos, me dan más sensación de espacio y movimiento pero como quisiera decididamente entrometerle, en travesías tan amables como humildes seré tb algo más inteligible...

(...) -Mis ideas fluyen con tanta rapidez que no tengo tiempo de expresarlas; de ahí que mis cartas no transmitan nada a mis corresponsales.

-Su humildad, señor Bingley -dijo Elizabeth-, sin duda deasarma a sus detractores.

-No hay nada más engañoso -dijo Darcy- que la falsa modestia. Cuando no es despreocupación por las opiniones, es una manera indirecta de pavonearse. (...)

(Orgullo y prejuicio, Jane Austen)