06 octubre 2011

Steve Jobs, una cita

El mundo de nuestros días cambia muy deprisa. Pese a que los seres humanos seguimos siendo los mismo de siempre.

Una prueba de ello es que hoy, mientras comía, me llego la noticia de la muerte de Steve Jobs



Lo primero que hice fue preguntarme quién era ese hombre.

Y, es que por el nombre no le reconocí.

Pero al pasearme por uno de los foros de Internet que frecuento me encontré con que una de las foreras lo citaba y en especial una de esas citas me ha parecido oportuna  dejarla también aquí.

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición"

D.E.P.

3 comentarios:

Valeria dijo...

Tan real y tan poco frecuente

Manuel dijo...

Tienes razón, Valeria.

No deja de ser curioso que siendo algo tan real y obvio sea a la vez algo en lo que no solemos fijarnos y por ello rara vez se produce.

(Disculpa que no te contestara antes, pero es que estoy tan habituado a que nadie me comente nada que ya ni me fijo en ello y por eso, hasta ahora, tu comentario me había pasado desapercibido)

... Me alegra saber que te has pasado por aquí.

Juan Antonio dijo...

Yo vi esa conferencia de Steve Jobs en un vídeo; un tipo que conozco medioimbécil me la puso, y él, que ni lloraría por su propia madre, y que a su padre enfermo de esquizofrenia le llama sin tapujos loco a la vista de todos, casi lloró. Hace poco hubo en mi pueblo un chico enfermo de un cáncer muy grave, y como última esperanza quería ira a Estados Unidos a probar un tratamiento experimental, como su familia era humilde no podía costeárselo, así que en el pueblo se organizó una recaudación de fondos para el chaval. Este tipo del que hablo y que prácticamente lloró con el discurso del Sr. Steve Jobs, después de mucho insistirle y de explicarle el caso del chaval, sacó del monedero ochenta o noventa céntimos. Esto me hizo pensar, ¿qué tenía el discurso del Sr. Jobs que le hizo llorar? Steve Jobs simplemente tuvo suerte, ¿pero hubiera tenido el coraje de hacer lo que dice si se encontrase en la situación en la que se encuentran la mayoría de los mortales? Si estás en una empresa, y abres la boca para decir una sola de las cosas que dijo el Sr. Jobs, simplemente al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente... tienes que quitarte de comer. Si por ejemplo dices: "quiero ser yo, tengo derecho a hacer huelga", te quedas sin comer. ¿Qué hacemos entonces? Tenemos el tipo de sociedad donde un hombre en sí no vale una mierda, donde únicamente puede ser él mismo en su imaginación, y hacer lo que realmente le gusta en sus ratos libres, que no van a quedarle porque le explotarán y cuando llegue a casa llegará exhausto, ¡cómo para hacer algo a parte de tirarse en el sofá, y un poco más tarde en la cama! La cuestión es: ¿qué vamos a hacer todos nosotros por ese hombre? Porque con meros discursos llenos de emotividad pronunciados por un favorecido de la vida (cosa de la que me alegro, desde luego),no vamos a poder hacer nada por ese hombre. Ese hombre precisa de algo más que de discursos que sólo sirven para hacer llorar a tipos que no lloran ni por su madre, ni por su padre enfermo, ni por un pobre chaval que se muere. ¿Qué vamos a conseguir hacer por ese hombre mientras tipos así anden por el mundo? ¿Qué vamos a hacer por ese hombre si no conseguimos vaciar de basura mental la mente de tantos y tantos hombres y mujeres? ¿Y qué vamos a hacer por ese hombre mientras nuestra propia mente está llena de esa misma basura, entre la que se cuentan todos los ideales, porque los ideales no son hechos? El encendido discurso del Sr. Jobs nunca llegará a hacer nada ni por un solo hombre en este mundo, es sólo un ideal, un inútil y estéril ideal más. De hecho, y no como ideal, los hombres no son en absoluto libres para eligir lo que quieren ser, hacer, y hacerlo. La cuestión es, ¿qué vamos a hacer todos nosotros para que lo sean? Un profesor me dijo una vez, debido aun trabajo donde defendía la educación pública que mi estilo podía no gustar a todo el mundo, que anduviera con cuidado. Muy seguramente tenía razón. Este no es un discurso como el del afortunado Sr. Jobs, (murió, sí, peo todos moriremos, cuánta gente no sufre a diario en los hospitales muertes dolorosas), sino que es un discurso agrio, intencionalmente agrio. No puede ser que los ideales nos alejen de lo que es aquí abajo, de la completa imposibilidad que tiene un hombre corriente, de la calle, de los que acuden cada día al pequeño taller, o a la lancha de pescar, sitios donde les explotan, de abrir siquiera la boca para decirles a sus explotadores que la vida tiene que consistir en algo más. El Steve Jobs no ha estado nunca en esos talleres, en esas lanchas, trabajando para esos explotadores, que si en su taller o en su lancha le oyeran decir lo que dijo, al día siguiente el Sr. Steve Jobs tendría que convertirse en un ángel incorpóreo para poder pasarse sin comer. Tal vez podamos hacer algo por medio la educación de los más pequeños, impidiendo que en su mente entre toda la basura que convierte el discurso del Sr. Jobs en un brindis al sol.